| Corea | Vista del artículo | ||||
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| 2. | Periodo Koryo (918-1392) |
Durante el siglo IX, la monarquía y las instituciones gubernamentales de Silla decayeron, y los líderes regionales lograron mayor poder a costa de la capital. Entre los años 890 y 935 los tres antiguos reinos resurgieron en la península. Esta vez el estado del norte, Koryo (el nombre, que procede del de Koguryo, queda reflejado en la actual denominación occidental, Corea), llevó a cabo la unificación. Fundado en el año 918 por un astuto guerrero y político llamado Wanggon, el estado de Koryo reunió a los líderes regionales de Corea bajo una única autoridad central y extendió las fronteras del norte del país hasta el río Yalu (o Amnok). Aquí Koryo entró en conflicto con la dinastía manchú Khitan (Liao). Durante las guerras que duraron desde el 993 hasta el 1018, Koryo sufrió enormemente pero mantuvo su posición y en el 1022 logró una paz definitiva.
El florecimiento de la cultura de Koryo tuvo lugar durante el siguiente siglo. Estuvo marcada por un gobierno central estable, cuyas instituciones y métodos se debían en gran medida a la influencia china; una profunda fe budista que inspiró muchos logros en los campos del saber y de las artes, y una industria cerámica especialmente característica que produjo exquisitos celadones —objetos de barro con un brillo gris-verdoso con pigmentos de hierro— muy apreciados. Sin embargo, a principios del siglo XII la estabilidad empezó a fallar. Poderosas familias aristocráticas competían con el trono por conseguir el control político, y la dinastía manchú Jurchen (Chin) presionaba desde fuera, provocando respuestas encontradas en unos líderes indecisos. En 1170, los militares, alegando discriminación, expulsaron a los funcionarios civiles y convirtieron a los reyes en títeres, a consecuencia de lo cual comenzó un periodo de enfrentamientos internos. Los mongoles invadieron Corea en 1231, iniciando una serie de guerras que terminaron con la conquista de Koryo en 1259. Bajo el dominio mongol los reyes recuperaron su posición dirigente. El estado de Koryo fue capaz de expulsar a los mongoles en 1356, pero no fue capaz de restablecer sus instituciones o de contener a las nuevas fuerzas políticas con las que se enfrentaba, y en 1392 la dinastía Koryo llegó a su fin.