| Murciélago | Vista del artículo | ||||
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| 4. | Vuelo y ecolocación |
El vuelo verdadero en los vertebrados vivos está limitado a los murciélagos y a las aves; sin embargo, a diferencia de muchas aves, los murciélagos pueden volar a velocidades relativamente lentas con gran maniobrabilidad. El ala del murciélago es una membrana delgada denominada patagio que está sostenida por el alargamiento de los huesos de la extremidad anterior, en concreto por el antebrazo y el segundo dedo, en su borde delantero, y por los dedos tercero, cuarto y quinto, en su borde trasero. La unión del patagio con el cuerpo se realiza a lo largo de la línea media del tronco y en varias especies se extiende entre ambas extremidades posteriores y la cola. El dedo primero o dedo pulgar de la extremidad anterior es el único que está libre y, al igual que los dedos de los pies, tiene uña.
Todos los micromurciélagos poseen un mecanismo que les permite volar y, en el caso de las especies insectívoras, también les permite localizar a sus presas sin necesidad de usar el sentido de la vista o del olfato: es la ecolocación. Ésta consiste en la emisión de sonidos de alta frecuencia (ultrasonidos), que después de chocar con los objetos, se reflejan a modo de eco y son captados por las orejas del murciélago. Al igual que el sonar, este sistema los capacita para conocer la posición, la distancia relativa e incluso el tipo de objetos que hay a su alrededor. El murciélago, de esta manera, puede volar en total oscuridad, y podría afirmarse que es capaz de ver acústicamente. Las señales emitidas tienen una frecuencia y una modulación características en cada especie. Los pulsos de sonido son generados en la laringe del animal y, según la especie, son emitidos por la boca o por los orificios nasales.
A diferencia de los micromurciélagos, los megamurciélagos emplean la visión para orientarse y localizar a sus presas (un único género ha desarrollado un mecanismo de ecolocación que utiliza sólo cuando vuela en total oscuridad). Los ojos de los megamurciélagos están más desarrollados que los de los micromurciélagos y, en general, ningún murciélago está completamente ciego; incluso los micromurciélagos pueden utilizar como señales durante el vuelo objetos muy visibles del terreno para regresar a su refugio.