Combustible gaseoso
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Combustible gaseoso
1. Introducción

Combustible gaseoso, cualquier mezcla gaseosa empleada como combustible para proporcionar energía en usos domésticos o industriales (véase Combustión).

Los combustibles gaseosos están formados principalmente por hidrocarburos, es decir, compuestos moleculares de carbono e hidrógeno. Las propiedades de los diferentes gases dependen del número y disposición de los átomos de carbono e hidrógeno de sus moléculas. Todos estos gases son inodoros en estado puro, igual que ocurre con el monóxido de carbono (tóxico) que a veces contienen. Por eso es corriente añadir compuestos de azufre al gas comercial; estos compuestos, que a veces están presentes de forma natural en el gas, tienen un olor desagradable y sirven para advertir un escape en las tuberías o en los aparatos de gas. Además de sus componentes combustibles, la mayoría de los combustibles gaseosos contienen cantidades variables de nitrógeno y agua.

Los dispositivos empleados para quemar gas y producir calor o iluminación constan de una tobera de combustión y de algún sistema para mezclar aire con el gas antes de llegar a la tobera, como sucede por ejemplo en el mechero Bunsen, inventado por el químico alemán Robert Wilhelm Bunsen (véase Lámpara).

Los combustibles gaseosos empleados en la actualidad son el gas de hulla, obtenido por destilación destructiva del carbón (véase Coque), los gases de productor y de alto horno, resultado de la interacción de vapor de agua, aire y carbón, el gas natural, extraído de yacimientos subterráneos de gas, y los gases embotellados, compuestos por los hidrocarburos más ligeros.