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El periodo medieval |
La cábala hispanojudía medieval, la forma más importante del misticismo judío, está menos relacionada con la experiencia extática que con el conocimiento esotérico de la naturaleza del mundo divino y sus recónditas conexiones con el Universo. La cábala medieval es un sistema teosófico que se basa en el neoplatonismo y el gnosticismo y se expresa a través de un lenguaje simbólico. El sistema se articula de una manera más amplia en el Zohar, escrito entre los años 1280 y 1286 por el cabalista español Moisés de León, pero atribuido en el siglo II al rabí Shimon bar Yojai. El Zohar representa a la divinidad como un dinámico flujo de fuerza compuesto por numerosos aspectos. Más allá, y por encima de toda contemplación humana, está Dios como Él es en sí mismo, lo incognoscible y lo inmutable Ein Sof (infinito). Otros aspectos o atributos, conocidos, a través de la relación de Dios con el mundo creado, son las emanaciones del Ein Sof en una configuración de diez sefirot (reinos o planos), a través de los cuales el poder divino se irradia más allá para crear el cosmos. La teosofía zohárica se concentra en la naturaleza e interacción de los diez sefirot como símbolos de vida interna y procesos de la naturaleza divina. Debido a que los sefirot son también arquetipos de todo lo creado, el entendimiento de sus acciones puede iluminar las obras internas del cosmos y de la historia. El Zohar, por esta razón, da una interpretación cósmica y simbólica del judaísmo y de la historia de Israel en la cual la Torá y los mandamientos, al igual que la vida de Israel en el exilio, se convierten en símbolos de los sucesos y procesos de la vida interna de Dios. Así interpretados, hasta la observancia de los mandamientos asume un significado cósmico.
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