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Korin Ogata (1659-1716), nombre artístico del pintor, dibujante, lacador y calígrafo japonés del periodo Edo (1600-1868), considerado como el decorador más importante de los siglos XVII y XVIII de la escuela decorativa Rimpa. Fue hijo de un rico comerciante de tejidos de Kioto que había participado en el círculo artístico del maestro Honami Koetsu, que transmitió a sus hijos el estilo Rimpa del pintor. Korin despilfarró pronto su herencia: se conoce un episodio de su vida, en el que llegó a un suntuoso almuerzo con la comida envuelta en sencillas hojas de bambú de oro, que arrojó posteriormente al río.
Debido a sus problemas económicos empezó a interesarle el arte, colaborando con su hermano Kenzan, un talentoso ceramista y calígrafo. Pintó diferentes diseños decorativos para láminas, kimonos, rollos de pergamino y sobre todo grandes biombos dorados, realizados por su hermano, como por ejemplo los famosos Lirios (1701, Museo Nezu de Arte de Tokio), en los que unas flores azules y hojas verdes brillan sobre un fondo dorado. Se hizo especialmente famoso por las pinturas de flores, animales y paisajes, que alcanzaron una gracia elegante y estilizada jamás superada en el arte japonés. Todos ellos presentaban llamativas composiciones asimétricas y una yuxtaposición de ricas formas sobre áreas sencillas y vacías. Sus trazos y líneas realizadas con tinta eran a menudo exageradamente delgadas, pero su color fue muy complejo, consiguiendo gradaciones infinitas de iridiscentes degradaciones. A menudo, mezclaba directamente sobre el papel la tinta con la pintura a la aguada, para crear unos espontáneos e inesperados efectos.
En 1705 se trasladó a la capital, Edo (actual Tokio), trabajando para los daimyo y diferentes clientes comerciantes. Buscando una libertad creativa, regresó a Kioto en 1711, donde a pesar de la creciente pobreza creó sus obras maestras finales. La obra principal y más tardía de Korin, el par de biombos de dos hojas Ciruelos rojos y blancos (Museo de Arte Moa, Atami), muestra dos árboles estilizados arqueándose sobre un arroyo dibujado de forma sinuosa; el diseño turbulento del arroyo inspiró directamente la famosa línea latigazo del Art Nouveau de finales del siglo XIX en Europa.