| República del Congo | Vista del artículo | ||||
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| 2. | Territorio y recursos |
A lo largo de la costa atlántica se extiende una llanura de escasa altura sin árboles, que se eleva hacia el interior hasta los montes Mayumbe, una región cubierta casi por completo de bosque, con una altitud de 550 m de promedio. En el centro del sector meridional se encuentra el fértil valle del río Niari. Hacia el norte se extiende la región central de las tierras altas, la meseta Batéké, que es atravesada por numerosos afluentes de los ríos Congo y Ubangui. La cuenca del Congo ocupa la parte noreste del país. Densas selvas tropicales cubren aproximadamente la mitad del territorio y constituyen el principal recurso natural. Las principales especies comerciales son okoumé (un tipo de caoba) y limba (una madera dura). La vegetación de la sabana se encuentra en el noreste y en las áreas más elevadas de la meseta. La fauna es variada y abundante, con especies como el antílope, la jirafa, el guepardo, el cocodrilo y numerosos pájaros y serpientes.
El clima es tropical, muy caluroso y húmedo. La temperatura tiene un promedio de 23,9 °C. La mayor parte del territorio cuenta con dos estaciones húmedas y otras dos secas. La precipitación anual varía desde los 1.520 hasta los 2.030 mm de promedio.
El petróleo, extraído en la costa, es el principal recurso minero de la República del Congo. Otros recursos importantes son potasa, oro, hierro, plomo y cobre.
| 1. | Temas medioambientales |
Exclusivamente el 1,6% del territorio del Congo está dedicado a la agricultura. A pesar de que durante la última década la producción agrícola ha experimentado un gran auge no ha podido seguir el ritmo del rápido crecimiento demográfico. De ahí que el país siga dependiendo en gran medida de las importaciones de alimentos. Aproximadamente tres quintas partes del Congo están cubiertas de bosques, que constituyen el hábitat de una gran variedad de especies animales y vegetales. Sin embargo, tan sólo el 14,1% (2007) de la superficie del país está protegido. Desde 1980, en las zonas urbanas se ha triplicado la disponibilidad de agua potable, pero sigue siendo muy escasa en las zonas rurales.