| Vía Láctea | Vista del artículo | ||||
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| 3. | Tipos de estrellas |
La Vía Láctea contiene tanto estrellas de las llamadas de tipo I, que son estrellas azules y brillantes, como estrellas del tipo II, gigantes rojas. La región central de la Vía Láctea y el halo están compuestos por estrellas del tipo II. La mayor parte de la región se oculta tras nubes de polvo que impiden la observación visual. La radiación de la región central, registrada por medio de mecanismos como células fotoeléctricas, filtros infrarrojos y radiotelescopios, indica la presencia de objetos compactos cerca del centro, posiblemente restos de estrellas o un enorme agujero negro. Astrónomos estadounidenses realizaron observaciones con el telescopio espacial de rayos X Chandra en octubre de 2000 (cuyos resultados fueron publicados en septiembre de 2001), que parecían probar la existencia de un agujero negro central. En octubre de 2002, un equipo internacional de astrónomos del Instituto Max Planck de Física Extraterrestre de Garching (Alemania), presentó nuevos datos sobre el centro de la Vía Láctea. Tras observar y estudiar una estrella que gira en torno al centro galáctico, los científicos pudieron determinar su órbita, lo que les llevó a asegurar que sólo un agujero negro supermasivo podía ser la causa de su movimiento.
Rodeando la región central hay un disco bastante achatado que comprende estrellas de ambos tipos, I y II; los miembros más brillantes de la primera categoría son luminosos, supergigantes azules. Incrustados en el disco y surgiendo de los lados opuestos de la región central, están los brazos espirales, que contienen una mayoría de la población I, junto con mucho polvo interestelar y gas. Un brazo pasa por las proximidades del Sol e incluye a la gran nebulosa de Orión.