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Walter Raleigh

Walter Raleigh (1554-1618), aventurero y escritor inglés, que destacó en la corte de la reina Isabel I.

Nacido en Hayes Barton (en Devonshire), estudió en la Universidad de Oxford; durante algún tiempo, participó en las guerras de Religión francesas del lado hugonote, y más tarde estudió leyes en Londres, donde se familiarizó tanto con la vida de la corte como con la de la comunidad intelectual.

En 1578 partió para los establecimientos ingleses de América con su hermanastro, sir Humphrey Gilbert, en una expedición de piratería contra los dominios españoles que quizá estimuló su plan de crear allí un imperio inglés. En 1585, fundó la primera colonia inglesa en Norteamérica, en la isla Roanoke, en la actual Carolina del Norte. Fracasó, al igual que ocurrió con otra en 1587. En 1588 participó en la expedición que luchó contra la Armada Invencible española, que pretendía invadir las islas Británicas. Sus exploraciones en América del Sur tampoco tuvieron éxito, como su búsqueda de El Dorado (la legendaria ciudad del oro), en 1595, en la Guayana.

La reina Isabel I conoció a Raleigh a través de su actuación en Irlanda, donde reprimió una rebelión en 1580. Fue armado caballero y se convirtió en uno de los personajes más poderosos de Inglaterra.

Raleigh perdió temporalmente el favor de la Reina cuando ésta descubrió, en 1592, que se había casado en secreto con una de sus damas de honor. En 1596 participó en la expedición contra Cádiz junto a su rival, el Conde de Essex, al que mandó ejecutar en 1601. Su regreso al poder durante los últimos años del reinado de Isabel fue efímero; Raleigh no agradó tampoco al sucesor de la Reina, Jacobo I. En 1603, acusado de conspirar contra el Rey, fue declarado culpable y sentenciado a muerte. Sin embargo, Jacobo conmutó la pena capital por la de cadena perpetua, y fue conducido a la Torre de Londres, donde estuvo encarcelado trece años. Durante este periodo de encarcelamiento completó el primer volumen de su Historia del mundo (1614), la cual, junto con sus otras obras —varios poemas, La última lucha de la venganza (1591), y El descubrimiento de la Guayana (1596)— le proporcionaron un lugar importante entre los intelectuales isabelinos. En 1616 fue liberado para dirigir una expedición a América que resultó un desastre, en la que murió su propio hijo en la Guayana en busca de El Dorado. De vuelta a Inglaterra, el rey Jacobo I, aconsejado por el embajador español, Conde de Gondomar, ordenó que se cumpliera la sentencia a muerte de 1603; el 29 de octubre de 1618 fue decapitado.