| Sudán (república) | Vista del artículo | ||||
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| 2. | Territorio y recursos |
| 1. | Relieve e hidrografía |
La longitud del país de norte a sur supera los 2.250 km y la distancia máxima de este a oeste es de alrededor de 1.730 km. Consta de tres regiones naturales independientes: el desierto, al norte, que ocupa aproximadamente el 30% de la superficie del país; esta cede su lugar a una vasta región semiárida, el Sahel, compuesta de estepas y elevaciones de escasa altitud situadas en el centro del país, que a su vez dan paso hacia el sur a una región dominada por ingentes ciénagas (la región de As-Sudd) y selvas tropicales. La mayor parte del territorio del país constituye una inmensa depresión sin apenas elevaciones. El desierto Líbico, una estéril llanura en la que se levantan montes bastante abruptos, ocupa la mayor parte del país al noroeste del Nilo. El desierto de Nubia se extiende entre la zona oriental del Nilo y el Atbara. Algunas cadenas montañosas se levantan a lo largo de la costa del mar Rojo. El pico más alto de Sudán es el monte Kinyeti, al sur, cerca de la frontera con Uganda que alcanza los 3.187 m de altitud; le sigue el Jabal Marrah, un volcán extinto situado en el extremo más occidental, que alcanza los 3.088 m de altura sobre el nivel del mar, situado en la región de Darfur. Darfur, con casi medio millón de kilómetros cuadrados, coincide con una meseta árida que engloba las mencionadas montañas volcánicas de Marrah; el norte de Darfur es desértico y por el sur se extiende la sabana.
Especial importancia para el país reviste la presencia del río Nilo, el Nilo Blanco y el Nilo Azul, así como sus afluentes. El Nilo Blanco atraviesa el país desde la frontera con Uganda hasta su confluencia con el Nilo Azul, que es el más importante de los dos en cuanto a caudal de agua y zona que riega, y que discurre por la región centroriental de Sudán. De los tributarios del Nilo, el Atbara, que también nace en el macizo Etíope, es el más importante.
| 2. | Clima |
Excepto la franja costera del mar Rojo, sujeta a las influencias marítimas, el clima de Sudán es tropical con matices continentales. Las variaciones estacionales son más acentuadas en las zonas desérticas, donde las temperaturas descienden en invierno hasta los 4,4 ºC, especialmente después de la puesta de Sol, mientras que en verano superan a menudo los 43,3 ºC y la pluviosidad es insignificante; durante los meses de verano, antes de las precipitaciones, se suelen producir tormentas de arena, llamadas habubs. También son altas las temperaturas más al sur, en las regiones llanas de la parte central, aunque aquí la humedad es casi siempre inferior, excepto en las costas del mar Rojo. Cerca de Jartum, la temperatura anual alcanza un promedio de 26,7 ºC y las precipitaciones llegan a los 254 mm de promedio; la mayoría se recogen entre los meses de julio y septiembre. En la región meridional del país el clima es ecuatorial, con una temperatura de alrededor de 29,4 ºC, más de 1.000 mm de precipitaciones y un elevado nivel de humedad. Las sequías y las deficientes cosechas son sucesos frecuentes fuera de la parte sur, lo que puede provocar, como ya ocurrió a comienzos de la década de 1980, terribles hambrunas.
| 3. | Recursos naturales |
El recurso natural más importante con el que cuenta Sudán es el agua, que recibe a través del Nilo y sus afluentes, permitiendo que sus suelos sean relativamente fértiles. Las grandes extensiones de tierras de cultivo se encuentran en la región comprendida entre el Nilo Azul y el Atbara, al este, y en la zona que se extiende entre el Nilo Azul y el Blanco, conocida como Yazira (nombre árabe que significa 'isla'), que se encuentra en el centro del país. También dispone de tierras de cultivo en el estrecho valle del Nilo que se extiende por encima de Jartum y en los valles de las regiones llanas. El regadío es muy utilizado, siendo Yazira una zona dedicada al cultivo del algodón, el área del mundo perteneciente a un solo país donde el regadío está más extendido, ya que ocupa más de un millón de hectáreas. Sudán cuenta además con vastas extensiones de pasto y bosques, destacando los de acacias de la región saheliana, que constituyen la materia prima de la goma arábiga, cuyo comercio ha estado vigente desde hace más de dos mil años. Entre los recursos mineros dispone de pequeños yacimientos de cromo, cobre y minerales de hierro. A comienzos de la década de 1980 fue descubierto petróleo en la región suroccidental de Sudán, después de que casi durante diez años las compañías internacionales realizaran trabajos de prospección.
| 4. | Vegetación y fauna |
Apenas hay vegetación en las zonas desérticas del país. En las regiones colindantes con el valle del Nilo crecen algunas especies de acacias, pero las zonas con grandes selvas se encuentran en la franja central, en especial en los valles fluviales, aunque la tala de árboles en busca de madera para combustible y nuevas comarcas de pastos han reducido considerablemente el tamaño de los bosques. Entre las especies de árboles más corrientes se encuentran el hashab, el talh, el heglig (Balanites aegyptiaca) y varios tipos de acacias como la sunt, la laot y la kittr. En el valle del Nilo Azul son comunes especies como el ébano, el silag y el baobab. En la cuenca del Nilo Blanco se encuentra el ébano, la caoba y otras variedades de árboles de madera dura. Entre la vegetación autóctona se encuentran también especies como el algodón, el papiro, el ricino (de donde se extrae el aceite del mismo nombre) y las plantas de las que se extrae el caucho o hule.
La fauna es abundante en las regiones llanas y ecuatoriales de Sudán. Los elefantes, de los que en el pasado habitaban un gran número en los bosques meridionales fueron prácticamente exterminados durante la guerra civil; en los ríos abundan los cocodrilos y los hipopótamos. Entre los animales de gran tamaño se encuentran jirafas y leopardos. El resto de la fauna está compuesta de babuinos y monos, numerosas especies de pájaros tropicales autóctonos y reptiles venenosos. Muchos tipos de aves migratorias tienen en el Nilo un importante lugar de parada en su viaje hacia el sur de África para pasar la estación invernal. Entre los insectos se encuentran la mosca serot y la mosca tsetsé —muy abundantes en la franja ecuatorial— y los mosquitos, que invaden casi la totalidad del país y son responsables de que la malaria sea una enfermedad endémica en Sudán.
| 5. | Temas medioambientales |
Los escasos recursos, la sequía y la guerra civil han contribuido a la difusión de la hambruna y la destrucción medioambiental durante los años noventa. Sudán es relativamente pobre, con un producto interior bruto (PIB) per cápita de 993 dólares (2006). Solo el 70% (2004) de la población tiene acceso a fuentes potables de agua dulce.
Sudán pasa por reiterados periodos de hambre debido a la pobreza y las sequías. La prolongada guerra civil entre el Gobierno del país y grupos rebeldes, como el Ejército Popular de Liberación de Sudán (EPLS), agravó la escasez de alimentos. La lucha desplazó a cientos de miles de civiles que se basan en la agricultura de subsistencia, impidiéndoles plantar cultivos o criar ganado. Tanto las fuerzas gubernamentales como los rebeldes han utilizado los suministros de alimento a Sudán como un arma, bloqueando envíos de alimentos y robando los de organizaciones internacionales.
A pesar de la guerra civil, la población de Sudán, con una tasa de crecimiento anual del 2,13% (2008), y la expansión de los asentamientos humanos, amenaza los bosques del país. Los combustibles tradicionales, como la madera, proporcionan el 75,10% de la energía de Sudán y la demanda de carbón ha provocado la desaparición de muchos bosques sudaneses. La deforestación, el sobrepastoreo y la pobre gestión del suelo han acelerado el proceso de desertización y el Sahara ahora penetra en suelo previamente cultivable y boscoso. El país sufre periódicas y catastróficas inundaciones debido a desbordamientos fluviales.
El Departamento de Estado estadounidense estima que hay más de 1 millón de minas antipersonas enterradas en Sudán, aunque el Gobierno sudanés cree que al menos debe haber unos 3 millones de minas en el país. Algunas fueron enterradas durante las batallas del desierto de la II Guerra Mundial, mientras que el resto pertenecen a conflictos civiles más recientes. Las autoridades sudanesas estiman que un tercio del territorio del país puede estar contaminado por las minas antipersonas y por municiones sin explotar.
Sudán ha designado el 4,7% (2007) de su superficie como zona protegida, si bien la caza furtiva amenaza a las poblaciones animales por todo el país. En Sudán habitan muchos de los grandes mamíferos africanos, como los elefantes, los hipopótamos, los leones y las jirafas. Los programas de conservación se ven obstaculizados por los continuos conflictos civiles.