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Daniel, libro del Antiguo Testamento. Se atribuye al profeta Daniel, descrito en el texto como prisionero de los babilonios que fue deportado desde Jerusalén a Babilonia en torno al 606 a.C. Sin embargo, la fecha no coincide con la de ningún ataque histórico a Jerusalén. Por ésta y por otras razones, la mayoría de los especialistas coincide en que el libro fue obra de autor anónimo, que lo escribiría a mediados del siglo II a.C. Fue incluido en el canon hebreo de la Biblia en torno al año 90 d.C. y situado, quizá por su fecha de composición tardía, en los Hagiográficos o tercera sección del canon hebreo en lugar de hallarse en la sección segunda, Profetas. En las modernas versiones judía y protestante de la Biblia, el libro se divide en 12 capítulos. Las versiones de la Biblia aceptadas por los católicos añaden los siguientes apartados: Cántico de Azarías en el horno y Cántico de los tres jóvenes (a continuación de 3,23 en la versión estándar revisada); la historia de Susana y los dos ancianos (capítulo 13), y las historia de Bel y de 'la gran serpiente que los babilonios veneraban' (capítulo 14). Mientras que católicos y ortodoxos incluyen estas secciones entre los deuterocanónicos, los judíos y protestantes las consideran apócrifas, al igual que Susana, Bel y el dragón y el Cántico de los tres jóvenes.
Los primeros seis capítulos de Daniel relatan otras tantas historias. En cinco el protagonista es Daniel y entre éstas las más conocidas son las que cuentan de la interpretación que él, como protagonista, realiza sobre las imágenes que aparecen en los sueños del rey de Babilonia (capítulo 4), la lectura por Daniel de unas inscripciones en la pared del palacio real durante un festín ofrecido por el rey babilonio Baltasar (capítulo 5), y la salvación de Daniel en el foso de los leones. La sexta historia relata cómo tres amigos de Daniel (Azarías, Misael y Ananías) salen ilesos del horno al que habían sido lanzados por negarse a adorar un ídolo (capítulo 3). Los últimos seis capítulos del libro narran las cuatro visiones apocalípticas de Daniel. Gran parte de las imágenes que pueblan estos capítulos tienen su origen remoto en la mitología mesopotámica y persa.
El Libro de Daniel, que en síntesis es el relato de un joven que se aferra a su fe a pesar de las tremendas presiones que recibe, quizá fue escrito para fortalecer y consolar a los judíos oprimidos por el rey seléucida Antíoco IV a mediados del siglo II a.C. Varios fragmentos del libro fueron hallados en los Manuscritos del Mar Muerto descubiertos en las cuevas cercanas a Qumran en 1947.