| Vista de búsqueda | Sacramento | Vista del artículo |
| 1. | Introducción |
Sacramento, cualquiera de las diferentes acciones litúrgicas de la Iglesia cristiana que han sido instituidas por Cristo para comunicar la gracia o poder de Dios a través del significado de objetos materiales. En la definición de san Agustín de Hippona, los sacramentos son 'signos externos y visibles de una gracia interna y espiritual'.
| 2. | El sacramento en el Nuevo Testamento |
La palabra sacramento no aparece en la Biblia, aunque sean recogidos en ella el bautismo, la eucaristía y algunos otros ritos que se ajustan a la definición. El sustrato del Nuevo Testamento para los sacramentos se encuentra en su enseñanza sobre el misterio, que continúa siendo el término ortodoxo oriental. En el Nuevo Testamento la palabra misterio alude al plan de Dios para redimir a la humanidad gracias al sacrificio de Cristo, plan que se escapa al entendimiento de los no creyentes, pero que era revelado a aquellos que tenían fe (Ef. 1,9-10).
En la vivencia cristiana, la acción salvadora de Cristo se da a conocer y es accesible a la Iglesia, sobre todo a través de ciertos actos litúrgicos como el bautismo y la eucaristía. Por tanto dichas acciones se dieron a conocer entre los griegos como misterios, quizá por analogía con los cultos mistéricos.
| 3. | Del misterio al sacramento |
A principios del siglo III, Tertuliano, primer teólogo latino, tradujo la palabra griega musterion (misterio) por el latín sacramentum, que en el uso precristiano representaba una promesa de acción futura, como el juramento de lealtad de los soldados a sus jefes militares; lo que importaba era el objeto dado en garantía. En el caso cristiano, la palabra sacramento concentró la atención en el agua del bautismo y en el pan y el vino de la eucaristía. Estos diferentes matices entre misterio y sacramento explican en parte el carácter diferenciado de la teología sacramental y occidental.
| 4. | Sacramentos y signos |
Los sacramentos son, a veces, llamados signos. En la teología católica romana, así como en gran parte de la teología protestante, los sacramentos se consideran signos comunicantes, es decir, que el propio signo conlleva la realidad de lo que representa. En algunas teologías protestantes, sin embargo, los sacramentos no se consideran vehículos de la realidad divina; más aún, son signos arbitrarios que sencillamente ayudan a los creyentes a percibir lo que constituye la realidad de gracia interior.
| 5. | Ex opere operato |
Si se acepta la naturaleza comunicativa de los sacramentos, el sacramento en sí mismo conlleva la gracia de Dios con independencia de la fe o el carácter moral del celebrante o de sus destinatarios. Su valor surge de su divina institución de la obra ya realizada (en latín, ex opere operato), en la cual participa el sacramento. Algunos han mantenido la postura contraria, que el valor del sacramento depende, en alguna forma, de aquellos que lo celebran y reciben, ex opere operantis ('quien realiza la obra').
| 6. | Carácter sacramental |
Ciertos sacramentos tales como la eucaristía y la penitencia se pueden repetir a menudo. Otros, como el bautismo, la confirmación, y las órdenes sagradas, se administran una sola vez a la persona. Desde los tiempos de san Agustín se ha afirmado que este segundo grupo de sacramentos 'imprime carácter'. En otras palabras, ya que Dios es fiel a sus promesas, el don de estos sacramentos no puede ser retirado. La gracia puede permanecer latente si una persona deja de actuar según la intención de la Iglesia, pero el sacramento no necesita repetirse si la persona regresa a la comunión de esta Iglesia.
| 7. | Número de sacramentos |
El Nuevo Testamento afirma un misterio: el plan de Dios para redimir a través de Cristo. En la historia del pensamiento cristiano, sin embargo, un gran número de actos han sido llamados misterios o sacramentos. En el siglo XII, el teólogo italiano Petrus Lombardus resumió las posturas orientadas hacia que debía haber sólo siete: bautismo, confirmación, eucaristía, penitencia, extremaunción, órdenes sagradas y matrimonio. Estos fueron, de hecho, los que la Iglesia halló imprescindibles para la celebración litúrgica regular del misterio cristiano. Una serie de decisiones conciliares del siglo III confirieron carácter oficial al número de siete. Las iglesias ortodoxas también reconocen estos siete ritos como sacramentos, pero no hay ninguna decisión oficial sobre este número. Los reformistas protestantes del siglo XVI declararon que no existen más que dos sacramentos, el bautismo y la eucaristía, por haber sido estos instituidos por Cristo. Los reformistas desmantelaron el resto del sistema sacramental, manteniendo que la gracia de Dios es más accesible merced a los canales más personales: la oración, la escritura y la predicación.