Santo Tomás Becket
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Santo Tomás Becket
4. Arzobispado

Cuando Teobaldo murió en 1161, el rey decidió nombrar a su canciller arzobispo de Canterbury, el cargo eclesiástico más importante en Inglaterra. Para gran sorpresa e irritación del rey Enrique, Tomás dimitió como canciller tan pronto como fue consagrado arzobispo en 1162. Sin embargo, la brecha entre el rey y el arzobispo no tuvo lugar hasta 1163, cuando discutieron acerca de las relaciones entre la Iglesia y el Estado. Entonces, en un consejo celebrado en Clarendon el 13 de junio de 1164, Enrique hizo público 16 artículos legales, las llamadas Constituciones de Clarendon, a los cuales consideraba representativas de las costumbres del reino en relación con la Iglesia en los días de su abuelo, Enrique I. El rey quiso que Tomás y sus obispos aceptaran aquellos artículos, pero Tomás, aunque en un principio otorgó su conformidad, posteriormente los repudió por ser contrarios al Derecho canónico tal como éste se había desarrollado.

Profundamente irritado, el rey determinó romper con Tomás y le acusó de distintas faltas. Tomás huyó de la Corte y, disfrazado, se dirigió de forma tortuosa hacia Francia, para comenzar un exilio de seis años, mientras que el conflicto entre el arzobispo y el rey dividió más y más al mundo occidental.