Curandería
En el menú Archivo, haz clic en Imprimir para imprimir la información.
Curandería
1. Introducción

Curandería, proceso en virtud del cual una persona recupera la salud física o mental, mediante lo que se considera una intervención directa de una fuerza divina. La curandería se distingue tanto de la medicina científica, que trata la enfermedad con remedios específicos desarrollados a través de la observación y la investigación, como de la medicina precientífica, que combate la enfermedad con conocimientos tradicionales, como puede ser el uso de ciertas plantas y hierbas, y es practicada a menudo por personas que poseen una cierta autoridad religiosa. Pese a que utilizan remedios empíricos, se considera que estos curanderos se comunican con los poderes sobrenaturales supuestamente responsables de la enfermedad y de su curación. De este modo la medicina precientífica y la curandería están relacionadas, y a menudo combinan un mismo tipo de tratamiento.

En los tiempos modernos las actitudes frente a la curandería se han polarizado. Según la medicina científica, concebida de manera rígida, toda enfermedad —incluso las enfermedades mentales— es el resultado de un desorden fisiológico; de acuerdo con este esquema, la curandería no resulta creíble. En el extremo opuesto, los practicantes de la curandería creen que el origen de toda enfermedad reside en un desorden de la mente o del espíritu, para el cual sólo ellos conocen el remedio. Dos manifestaciones muy distintas de esta segunda actitud se observan en la ciencia cristiana y en las sectas cristianas carismáticas de curandería. La primera sostiene que el origen de todo mal, también la enfermedad física, reside en la ignorancia que la mente tiene de la auténtica realidad, mientras que la segunda considera la enfermedad en términos bíblicos, es decir, causada por los demonios y practica técnicas de curandería en virtud de las cuales el espíritu divino triunfa supuestamente sobre los espíritus malignos.

Entre estos dos extremos se sitúan otros puntos de vista menos rígidos. Así por ejemplo, la gente practica la oración como último recurso cuando las medidas científicas no dan resultado. Del mismo modo, muchas personas consideran la salud como una complicada relación de numerosos factores físicos, emocionales y espirituales de carácter determinante, y creen que el remedio más eficaz para la curación consiste en utilizar simultáneamente todos los medios disponibles, incluida la oración.