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| 1. | Introducción |
Teñido, proceso en el que se colorean fibras textiles y otros materiales de forma que el colorante se convierta en parte integrante de la fibra o materia, y no en un mero revestimiento superficial. Los tintes son compuestos químicos —la mayoría orgánicos— que poseen una afinidad química o física hacia las fibras. Tienden a mantener su color a pesar del desgaste y de la exposición a la luz solar, el agua o los detergentes. Ver Colorantes; Textiles; Color.
| 2. | Historia |
El teñido es un arte antiguo y ya se practicaba en Egipto, Persia, China y la India miles de años antes de nuestra era. Entre los tintes empleados en aquella época figuraban la rubia como tinte rojo y el índigo (o añil) como tinte azul. En los comienzos del Imperio romano, las prendas teñidas con púrpura de Tiro estaban reservadas a la familia imperial y la nobleza. Este tinte, preparado a partir de las secreciones de ciertos moluscos, era muy valioso y todavía en el siglo IV d.C. las telas coloreadas con púrpura de Tiro valían literalmente su peso en oro. Debido al valor de dicho tinte, los moluscos que lo proporcionaban fueron casi exterminados.
El arte del teñido recibió un estímulo en el siglo XIII al descubrirse un tinte de color púrpura, la urchilla, fabricado con una especie de liquen. El norte de Italia, donde se realizó el descubrimiento, se convirtió en la zona tintorera más importante de Europa. En el siglo XVI, los europeos trajeron de América tintes como el carmín o cochinilla y el palo de Campeche. Otros tintes naturales importantes eran la corteza del roble negro americano, la gualda, el fustete, el palo de Brasil, el alazor o el añil.
En el siglo XIX se desarrolló el primer tinte sintético, la mauveína o malva; se trata de un compuesto orgánico derivado del alquitrán de hulla, descubierto por el químico británico William Henry Perkin en 1856. Desde entonces se han desarrollado un gran número de tintes sintéticos y artificiales, y el uso de tintes naturales en la industria textil ha desaparecido casi por completo.
| 3. | Clasificación de los tintes |
Hay miles de tintes y numerosos procesos de teñido. El tinte y el procedimiento empleado dependen del color, su solidez y de su coste.
Los tintes se pueden clasificar de varias formas. En las aplicaciones textiles, el criterio de clasificación se refiere a la estructura química del producto y a las clases de fibras para las que es apropiado. Los tintes directos producen colores sólidos en fibras colocadas directamente en una disolución de tinte; los indirectos sólo producen colores sólidos en fibras tratadas antes o después del teñido. Los tintes directos se emplean para fibras de celulosa, sobre todo algodón, rayón, lino y ramio. Otros tipos de tinte empleados para celulosa son los tintes de cuba, los tintes de naftol y azufre y los fibrorreactivos.
Los tintes también se pueden clasificar según su estructura química, y dividirse en los que suelen conocerse como tintes ácidos y tintes básicos. Los tintes ácidos (también llamados aniónicos) contienen grupos ácidos, como el sulfónico o el carboxilo, y forman sales en combinación con bases, pero no forman disoluciones ácidas; su nombre deriva de su estructura molecular. Se emplean en fibras proteínicas como la lana, y no sirven para teñir fibras de celulosa. Los tintes básicos (también llamados catiónicos) no forman disoluciones básicas. Dan lugar a sales en combinación con ácidos o con fibras de estructura química apropiada. Véase Ácidos y bases.
Las características químicas de las fibras textiles limitan los tintes y métodos de teñido empleados para colorearlas, mientras que la calidad del teñido determina las reacciones empleadas para uso comercial. La lana y la seda forman sales con tintes ácidos o básicos, por lo que pueden ser teñidas por cualquiera de ellos. Sin embargo, los tintes básicos suelen producir peores resultados. El algodón no reacciona con los tintes ácidos y no puede ser teñido directamente con tintes básicos.
El método empleado para teñir fibras sintéticas depende de su composición. El rayón de viscosa y el rayón de cuproamonio, al estar formados de celulosa, se pueden teñir con los mismos compuestos empleados para el algodón. Los poliésteres, el acetato y el triacetato requieren el uso de tintes dispersos. Las fibras acrílicas se tiñen con tintes básicos. Los tejidos de fibra de vidrio no se pueden teñir debido a la naturaleza inerte del material; el vidrio fundido se colorea con sales metálicas antes de producir las fibras. Véase Vidrio (industria): Fibra de vidrio; Plásticos.
| 4. | Teñido indirecto |
En la actualidad, el teñido indirecto se practica sobre todo con carácter artesanal. El sistema más sencillo consiste en un tratamiento previo del tejido con una solución fijadora denominada mordiente, seguido de la inmersión en un baño de tinte. En el pasado se empleaba tanino como mordiente porque permitía el uso de tintes básicos en algodón y otros tejidos de celulosa. Este proceso se emplea hoy para colorear objetos decorativos como adornos de paja o flores secas. El proceso clásico de teñido con mordiente se realiza en tres etapas: tratamiento del tejido con una disolución que contiene una sal metálica, baño con amoníaco y baño de tinte. Al actuar sobre la sal, el amoníaco produce hidróxidos metálicos insolubles, que permanecen en las fibras y reaccionan con la disolución de tinte produciendo compuestos coloreados estables e insolubles conocidos como lacas. En otra técnica más empleada, el teñido de lana con cromo, el tejido se colorea de forma directa con un tinte soluble y luego se trata con dicromato de sodio, que se combina con el tinte y forma una laca de cromo en las fibras. El dicromato también se puede aplicar antes del tinte o a la vez que éste. El cromo refuerza la permanencia de un color en la lana, en el nailon y en la seda.
Muchos tintes, entre ellos los de cuba o los de azufre, son insolubles, por lo que tienen que ser alterados mediante procesos químicos antes de poderse emplear para colorear tejidos. En los tintes de azufre y de cuba, el tinte insoluble se reduce químicamente para formar un compuesto soluble conocido como compuesto leuco. El tejido se sumerge en una disolución de este compuesto y se expone al aire para volver a oxidar el compuesto, con lo que se forma el tinte insoluble sobre la fibra. Los tintes de azufre se reducen en una disolución de sulfuro de sodio, y los de cuba en una disolución de tiosulfato de sodio.
Los tintes de naftol y los de revelado directo (una subclase de los tintes directos) se emplean en una técnica comercial de teñido indirecto en la que el tinte se forma dentro de las mismas fibras. Estos tintes se crean pasando el tejido por dos o más baños de compuestos que reaccionan entre sí para formar el colorante apropiado. Un sistema similar se utiliza en la producción de tintes para las emulsiones de las películas fotográficas.
| 5. | Procesos de teñido |
Los textiles se pueden teñir en cualquiera de las etapas de fabricación. El hilo se tiñe para tejer telas con dibujos o fabricar prendas de colores lisos de alta calidad. En telas lisas más baratas, el género se tiñe en la pieza, es decir, después de ser tejido. También es posible formar diseños coloreados en telas ya tejidas mediante diversos procesos de tinte selectivo. En general, el funcionamiento de la maquinaria de tinte es sencillo. Para los tintes ácidos se suelen emplear cubas hechas de monel —una aleación de níquel, cobre y hierro— u otras aleaciones resistentes a los ácidos, mientras que para los tintes básicos y neutros se utilizan cubas de acero inoxidable. Cuando se tiñe el hilo, éste se suele arrollar en carretes perforados por donde se hace pasar a presión la disolución de tinte para garantizar que llegue a todas las partes de la bobina; también se puede teñir el hilo en madejas. Para teñir telas se emplean diferentes tipos de maquinaria según las características específicas de cada tejido.
Para el teñido o estampado de dibujos se emplean tres métodos diferentes. En el estampado directo se graba un dibujo en un rodillo de cobre. Después se aplica un tinte —espesado hasta formar una pasta mediante la adición de una sustancia como almidón o gelatina— a la zona grabada y se limpia perfectamente el resto de la superficie. A continuación se transfiere el dibujo a la tela mediante presión, de forma similar a la impresión por huecograbado. El estampado directo también se puede realizar mediante serigrafía, forzando la pasta sobre el tejido a través de un bastidor especial. Este proceso es similar al estarcido, pero el bastidor controla la cantidad de pasta que se aplica a la tela. En un método de estampado inverso conocido como estampado con protector, se aplica de forma selectiva a la tela una sustancia que repele el tinte, y después se sumerge la tela en un baño de color. Este método se emplea, por ejemplo, para producir lunares blancos en un fondo coloreado. En el estampado de descarga, la tela se tiñe y luego se estampa con un producto químico que oxida o reduce el tinte, con lo que se crea un dibujo blanco sobre un fondo de color.
Véase también Técnicas de impresión; Técnicas de grabado.