| Teñido | Vista del artículo | ||||
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| 2. | Historia |
El teñido es un arte antiguo y ya se practicaba en Egipto, Persia, China y la India miles de años antes de nuestra era. Entre los tintes empleados en aquella época figuraban la rubia como tinte rojo y el índigo (o añil) como tinte azul. En los comienzos del Imperio romano, las prendas teñidas con púrpura de Tiro estaban reservadas a la familia imperial y la nobleza. Este tinte, preparado a partir de las secreciones de ciertos moluscos, era muy valioso y todavía en el siglo IV d.C. las telas coloreadas con púrpura de Tiro valían literalmente su peso en oro. Debido al valor de dicho tinte, los moluscos que lo proporcionaban fueron casi exterminados.
El arte del teñido recibió un estímulo en el siglo XIII al descubrirse un tinte de color púrpura, la urchilla, fabricado con una especie de liquen. El norte de Italia, donde se realizó el descubrimiento, se convirtió en la zona tintorera más importante de Europa. En el siglo XVI, los europeos trajeron de América tintes como el carmín o cochinilla y el palo de Campeche. Otros tintes naturales importantes eran la corteza del roble negro americano, la gualda, el fustete, el palo de Brasil, el alazor o el añil.
En el siglo XIX se desarrolló el primer tinte sintético, la mauveína o malva; se trata de un compuesto orgánico derivado del alquitrán de hulla, descubierto por el químico británico William Henry Perkin en 1856. Desde entonces se han desarrollado un gran número de tintes sintéticos y artificiales, y el uso de tintes naturales en la industria textil ha desaparecido casi por completo.