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| 2. | Formación de las cuevas |
Las cuevas naturales evolucionan de varias formas, sobre todo como resultado de la acción erosiva y disolvente del agua y de los compuestos disueltos en ella. En las regiones con formaciones calizas y lluvias abundantes, el agua superficial, que contiene dióxido de carbono y ácidos derivados de los componentes orgánicos del terreno, ataca la piedra caliza, disolviéndola y transportándola en disolución. Tras largos periodos, esta acción deriva en la formación de cámaras o cavidades subterráneas, conocidas como cuevas de disolución, que son una característica del relieve cárstico. La profundidad de estas cavidades depende del nivel freático (véase Acuífero). Si después de algunos años muy secos el nivel freático aumenta, las cámaras antiguas se inundan y empiezan a formarse cuevas a niveles más altos. Del mismo modo durante periodos secos prolongados, se forman cámaras a niveles bajos, más cerca del nivel freático descendente. A lo largo de miles de años, estas fluctuaciones producen sistemas de cuevas con alturas múltiples, como en el Parque Nacional Cueva del Mamut en Kentucky, donde un arroyo subterráneo fluye por el nivel inferior. Los ríos subterráneos producen erosión y transportan sedimentos y fragmentos de roca de forma similar a las corrientes de la superficie. Si este efecto es el predominante, se dice que la cueva se ha formado por abrasión mecánica. En España existen numerosos ejemplos de cuevas cársticas, como la Gruta de las Maravillas en la sierra de Aracena o las cuevas del Drac en la isla de Mallorca.
Otros tipos de cueva son: las cuevas marinas, formadas por la acción de las olas sobre los acantilados de la costa; los tubos lávicos o volcánicos, formados bajo corrientes de lava, y las cuevas de hielo que se forman en glaciares e icebergs. La acción de los ríos forma además otro tipo de cueva, en general con una abertura grande que le da el aspecto de un anfiteatro natural. Un río atrincherado en un cañón con paredes escarpadas erosiona el trozo de pared donde la corriente es más fuerte, como en un recodo o en un meandro. Por erosión, disolución y desgajamiento, el río extrae gran cantidad de roca, excavando la parte inferior de un lado del cañón. Con el paso del tiempo, el lecho del río baja y deja una cueva en el lateral del cañón. Estos refugios de piedra fueron utilizados por los hombres prehistóricos, conocidos como habitantes de las cavernas, que construían sus casas en ellos. Las cuevas formadas por las oquedades dejadas por los tubos lávicos, auténticas “tuberías” por donde fluyó la lava en otros tiempos, son muy peculiares. En las islas Canarias existen varios ejemplos y reciben el nombre local de “jameos”. Los Jameos del Agua y la Cueva de los Verdes, ambos en la isla de Lanzarote, son ejemplos excepcionales.
Por último, el efecto del viento es responsable en parte de la formación de pequeñas cuevas situadas, casi únicamente, en zonas desérticas o semidesérticas. La acción de la arena arrastrada por el viento es una de las fuerzas involucradas en la creación de grutas y cuevas en salientes y acantilados.