Sufismo
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Sufismo
2. Orígenes

Aunque los sufíes sostienen que su movimiento se remonta a Mahoma y los profetas que lo precedieron, el término sufí aparece de hecho más tarde (en Kufa, Irak, durante el periodo Abasí en el siglo IX). Parece derivarse de la palabra árabe suf, que significa un vestido de lana tosca, como los que llevaban los monjes nestorianos y con el tiempo adoptaron algunos musulmanes ascéticos y místicos. El movimiento en sí no fue formulado hasta comienzos del siglo X, pero a finales de aquel siglo se había propagado por todo Irak, (en especial en Basora y Bagdad, la capital Abasí) y el resto del mundo musulmán (Irán, el Al-Ḩijāz y Egipto). Como los primeros documentos existentes sobre la doctrina y el rito sufí datan del siglo X, poco se sabe del movimiento hasta entonces. Por lo que sabemos del estilo de vida, la doctrina y los rituales del movimiento, casi todos los rasgos destacados del sufismo son bastante similares, si no idénticos a los de los movimientos ascéticos y místicos no islámicos más antiguos, tales como los del cristianismo oriental (el nestorianismo y los siriacos), el gnosticismo, el neoplatonismo, el maniqueísmo y el budismo: estas tradiciones se habían establecido durante mucho tiempo en las mismas regiones en las que surgieron los primeros grupos sufíes. Por tradición se dice que los sufíes recibieron una acogida hostil en el mundo musulmán hasta los siglos XI y XII, cuando por fin consiguieron ser aceptados gracias a los esfuerzos y a los escritos de miembros suníes como Algazel. En la actualidad, algunos eruditos contemplan el proceso como inevitable y cuestionan la importancia de pensadores como Algazel en la reconstrucción del sufismo al gusto de los musulmanes mayoritarios.