| Hueso | Vista del artículo | ||||
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| 4. | Enfermedades óseas |
Distintas enfermedades pueden afectar a los huesos. Una de las más frecuentes es la osteoporosis, que se caracteriza por un adelgazamiento del hueso que hace que este se debilite, fragilice y sea propenso a las fracturas. Muchos factores pueden causar osteoporosis, como la menopausia, la falta de ejercicio, un consumo insuficiente de calcio, la adicción al tabaco, la medicación con corticoides y el consumo excesivo de alcohol.
Las deficiencias dietéticas de calcio, fósforo y vitamina D producen raquitismo, una enfermedad caracterizada por la formación anormal de hueso y deformidades esqueléticas. El raquitismo es más frecuente en la infancia. Las deficiencias dietéticas de estos nutrientes en adultos o los trastornos metabólicos que alteran la absorción de los nutrientes pueden provocar un reblandecimiento anormal del hueso, un problema denominado osteomalacia.
Las infecciones de los huesos denominadas osteomielitis están causadas por bacterias, generalmente del género Staphylococcus, que entran en el cuerpo a través de heridas abiertas y pueden destruir los tejidos óseos. El hueso puede presentar tumores o crecimientos anormales, aunque la mayoría son benignos. Los tumores malignos (cáncer) son muy poco frecuentes y pueden tener relación con una radiación excesiva, ya que muchas sustancias radiactivas tienen afinidad por el hueso, sobre todo por la médula ósea donde se acumulan con facilidad. Sin embargo, la mayoría de los tumores malignos del hueso se deben a la propagación de un cáncer desde otra región del cuerpo (metástasis). Los cánceres que tienen origen en el hueso, cartílago y otros tejidos conjuntivos se denominan sarcomas. Véase también Cáncer óseo.