| Arte y arquitectura de Estados Unidos | Vista del artículo | ||||
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| 2. | La época colonial |
El arte y la arquitectura de las colonias angloamericanas revelan las diversas tradiciones nacionales de los colonizadores europeos, aunque adaptadas a los peligros y duras condiciones de un vasto territorio indómito. Las influencias españolas prevalecen en el oeste, mientras que los estilos ingleses, mezclados con los franceses y alemanes, predominan en el este.
En los siglos XVII y XVIII, los colonizadores españoles del actual suroeste estadounidense se encontraron con una tradición constructiva autóctona, en la que el principal material era el adobe, utilizado en combinación con otros materiales adecuados al clima de la región. Las iglesias coloniales españolas en Arizona y Nuevo México, y la cadena de misiones desde San Diego a San Francisco, en California, muestran una fusión en el campo de la arquitectura y el diseño entre las tradiciones indígenas americanas y las tradiciones cristianas. En Nuevo México, los indios pueblo aplicaron su tradición del adobe al estilo colonial para crear de este modo la más notable y genuina forma de la primera arquitectura de una región que se convertiría en parte de Estados Unidos. En otras áreas, los estilos autóctonos no iban a ejercer una influencia duradera en el arte y la arquitectura coloniales.
La historia de la arquitectura en el resto de Estados Unidos corre paralela al desarrollo de la europea, particularmente de la inglesa, cuyos estilos fueron adoptados en Estados Unidos después de cierto tiempo.
Del mismo modo que la arquitectura, la pintura colonial del siglo XVII recuerda los estilos ingleses que se habían implantado en las áreas rurales ocupadas por los colonos al menos un siglo antes. Las primeras pinturas, todas retratos, se realizaron en Nueva Inglaterra y datan de la década de 1660, una generación posterior a la fundación de la colonia. La pintura y la decoración religiosas se desarrollaron en el suroeste durante este siglo.
En la costa este, las únicas manifestaciones escultóricas que se conservan de este periodo surgieron subordinadas a las artes decorativas, como la ebanistería y la metalistería en hierro y plata.