Cangrejo
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Cangrejo
2. Características

Los cangrejos están emparentados con las langostas y las quisquillas, pero su desarrollo evolutivo les permite caminar o correr lateralmente y cavar, además de nadar. El cuerpo está más o menos cubierto por un caparazón quitinoso, con una cubierta cerúlea. El abdomen reducido, que ya no se emplea para la locomoción en muchas especies, se repliega bajo el cuerpo. Esta reducción es especialmente notable en los verdaderos cangrejos, que carecen de la cola en forma de solapa propia de los cangrejos ermitaños y sus afines; en su lugar, el abdomen sirve como bolsa de cría para los huevos. El cuerpo segmentado del cangrejo tiene varios pares de apéndices, de los cuales cinco suelen servir para la locomoción y dos hacen las veces de antenas sensoriales. Las patas delanteras están equipadas con pinzas que le sirven para alimentarse, defenderse y realizar exhibiciones rituales de apareamiento.

Desde muchos puntos de vista, los cangrejos son animales ‘avanzados’. A menudo alcanzan un tamaño considerable, el récord está en manos del cangrejo araña, con sus patas largas y delgadas que alcanza una envergadura de hasta 3,6 m, y poseen sistemas nerviosos bastante complicados. Los cangrejos son capaces de tolerar cambios en su medio ambiente, los que les permite prosperar en hábitats muy hostiles. Sus hábitos alimentarios son variados.

Los cangrejos, que en su mayoría son animales activos con patrones complejos de conducta, tienen ojos compuestos y buena visión. También tienen bien desarrollados los sentidos del olfato y el gusto, lo que les permite identificar tanto los alimentos como posibles parejas para el apareamiento. La conducta reproductora y social comprende en ocasiones complejos rituales de apareamiento y técnicas de comunicación como el tamborileo o agitación de las pinzas. Los cangrejos tienden a ser agresivos entre sí, y es frecuente que los machos combatan por las hembras.