| Gian Lorenzo Bernini | Vista del artículo | ||||
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| 4. | Monumentos religiosos y retratos |
Bernini fue el primer escultor que tuvo en cuenta el dramatismo potencial de la luz en los grupos escultóricos. Esto se evidencia aún más en su famoso Éxtasis de santa Teresa (1645-1652, Santa Maria della Vittoria, Roma), donde los rayos del sol, surgidos de una fuente invisible, iluminan a la santa en trance y al ángel sonriente que está a punto de traspasarle el corazón con una flecha de oro. Los numerosos bustos que realizó expresan un sentimiento análogo de convincente realismo dramático, tanto los de carácter alegórico como El alma condenada y El alma salvada (ambas de aproximadamente 1619, Casa de España, Roma), como los que eran retratos, por ejemplo el del cardenal Scipione Borghese (1632, Galería Borghese) o el de Luis XIV de Francia (1665, palacio de Versalles). Su última obra, El busto del Salvador (Museo Chrysler, Norfolk, Virginia), presenta una imagen de Cristo sobria y contenida que hoy día ha sido interpretada como la actitud de calma y resignación de Bernini ante la muerte.
Las intervenciones escultóricas de Bernini también destacan en sus obras urbanas, diseminadas por toda la ciudad de Roma: la decoración de la Puerta del Popolo (1655), con motivo de la llegada de la reina Cristina de Suecia, y las fuentes de carácter escultórico, adoptadas de la tradición florentina, entre las que destacan la fuente del Tritón en la plaza Barberini (1642-1643) y la espectacular fuente de los Cuatro Ríos (1648-1651), en la plaza Navona. Con estas obras se establece el modelo de fuente barroca, que desarrolla su programa iconográfico ligado a una imagen escultórica completa y realista del manantial.