| Gian Lorenzo Bernini | Vista del artículo | ||||
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| 5. | Arquitectura |
Bernini también es uno de los principales arquitectos del barroco, en abierta rivalidad con Francesco Borromini, que trabajó a sus órdenes en el baldaquino de la basílica de San Pedro. Aunque sus primeros proyectos como arquitecto fueron religiosos, la misma aristocracia romana también le encargó obras civiles, entre las que destacan el palacio Ludovisi (actualmente palacio Montecitorio, 1650 en adelante) y el palacio Chigi-Odesclachi de Roma (comenzado en 1664), con su fachada tripartita dominada por un cuerpo central de siete vanos entre pilastras (modificada en 1745 por Nicola Salvi) y alas laterales retranqueadas. Esta composición, insinuada ya en el palacio Ludovisi, se convirtió en modelo para los palacios barrocos europeos. La fama como arquitecto de Bernini se extendió hasta tal punto que el rey Luis XIV le llamó a París en 1665, donde pasó cinco meses proyectando el nuevo palacio del Louvre. Aunque sus ideas no llegaron a ejecutarse, su influencia es notoria en la fachada construida por Claude Perrault.
Bernini proyectó también tres iglesias: Santo Tomás en Castelgandolfo (1658-1661), construida sobre planta de cruz griega, y Santa María de la Asunción en Ariccia (1662-1664), con una planta circular inspirada por el Panteón de Agripa. La tercera es su mayor logro dentro de la arquitectura religiosa: el templo de San Andrés del Quirinal (1658-1670) de Roma se construyó sobre planta oval, para conseguir un dramatismo escénico singular, con un porche cóncavo que se extiende por delante de la fachada, reproduciendo los ritmos interiores del edificio. El interior, decorado con mármol oscuro de diferentes colores, tiene una bóveda oval decorada en blanco y oro. Entre las fuentes de carácter escultórico diseñadas por Bernini destaca la espectacular fuente de los Cuatro ríos (1648-1651) en la piazza Navona.
La influencia arquitectónica de Bernini se extiende durante más de dos siglos y medio, a lo largo de todo el barroco y parte del clasicismo. Es evidente en su discípulo Carlo Fontana, pero también en otros maestros europeos como Christopher Wren, Filippo Juvarra, Johann Bernhard Fischer von Erlach o el español Ventura Rodríguez.