| Kirguizistán | Vista del artículo | ||||
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| 3. | Temas medioambientales |
Un país naturalmente escarpado y árido, está cubierto de bosques en sólo el 4,3% (2005) de su superficie total, y sólo el 7,1% (2005) de su territorio es cultivable o produce cosechas permanentes. Durante décadas, el país fue una república de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS) y sigue sufriendo las secuelas de la equivocada gestión ecológica y agrícola soviética. En las zonas rurales, el empleo sin restricciones de agroquímicos ha degradado severamente la calidad del suelo y el regadío excesivo ha aumentado la salinidad del suelo. El exceso de pastoreo ha contribuido también a la degradación del suelo. Gran parte de la pradera disponible de Kirguizistán ha desaparecido. Gran parte del suelo del país ha sufrido tal polución y degradación que se teme que el daño sea irreparable.
La polución del agua es también un problema serio en Kirguizistán. En muchas zonas, especialmente en el sur, es fácil que la provisión de agua quede contaminada por residuos humanos o animales, y son comunes las enfermedades transmitidas por el agua. De las explotaciones mineras y de las minas abandonadas escapan sustancias tóxicas y contaminan el agua subterránea de los alrededores —algunas minas de uranio abandonadas son especialmente preocupantes. La polución industrial es otro problema en las ciudades.
Graves apuros económicos han impedido que el gobierno destine fondos significativos a mejoras medioambientales. No obstante, con ayuda financiera de la comunidad internacional, Kirguizistán ha desarrollado un plan de acción medioambiental encaminado a coordinar los esfuerzos por mejorar el medio ambiente. El gobierno ha declarado protegido el 3,6% (2007) de la superficie nacional y ha ratificado acuerdos medioambientales internacionales relativos a biodiversidad, desertización y vertidos peligrosos.