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Vidriera
1. Introducción

Vidriera, conjunto de vidrios de colores transparentes que se utiliza para componer diseños en ventanas. La técnica utilizada es similar a la del mosaico, las piezas de vidrio se sujetan con tiras de plomo y se montan en un bastidor de metal. El efecto de las vidrieras depende de la luz que dejan pasar a través del cristal traslúcido, por lo que este arte también se conoce como ‘pintura con luz’. Alcanzó su máximo esplendor entre los años 1130 y 1330, con la arquitectura gótica, sobre todo en Francia.

2. Materiales y técnicas

Los tipos de vidrio que se utilizaban en las vidrieras góticas eran el vidrio coloreado en su masa y el vidrio de dos hojas. El vidrio coloreado en su masa era de un color uniforme que se conseguía añadiendo óxido de hierro (para el verde), de cobre (para el rojo) o de cobalto (para el azul) a la masa vítrea, mezcla transparente de carbonato de potasio (más tarde, de sodio) y sílice. El vidrio de dos hojas, que permitía obtener colores intensos traslúcidos, se obtenía fundiendo una capa fina de vidrio coloreado con otra capa más gruesa de vidrio claro, cuando ambos estaban aún calientes.

El artista comenzaba con el diseño de un boceto a pequeña escala del dibujo y, partiendo de él, componía un cartón o dibujo a tamaño natural con una punta de plomo o estaño sobre una tabla de madera o un tablero recubierto con una capa de tiza (gis) o pintura blanca. En el gótico tardío y en el renacimiento los cartones se hacían sobre pergamino, tela, papel o cartón. Las líneas de las varillas de plomo se pintaban en negro. A continuación se extendían sobre una mesa láminas de vidrio de color que se cortaban con un utensilio de hierro incandescente. Las líneas del contorno de ropajes, gestos faciales y pequeños detalles se dibujaban sobre las piezas ya cortadas con una pintura de esmalte negra o castaño oscuro, que se hacía con cristal molido, sales metálicas, como el óxido de hierro y cobre, otros minerales y líquido. Estos trazos solían dibujarse sobre la cara interna del vidrio al que se fundían cociéndolo a baja temperatura. Después se cortaba y se daba forma a las tiras dobles de plomo maleable, con sección cruciforme, para poder sujetar los bordes del vidrio por ambos lados. Las piezas de vidrio rodeadas por las tiras de plomo se fijaban luego al marco de hierro, o armazón, que formaba parte del diseño en las ventanas más antiguas.

3. Comienzos de las vidrieras

En Egipto y Mesopotamia se conoció la técnica de colorear el vidrio en el tercer milenio a.C. Mil años más tarde se moldeaban objetos de vidrio coloreado traslúcido y en el siglo I d.C. los vidrieros romanos habían dominado el arte de soplar el vidrio, lo cual les permitía fabricar vasijas y finas láminas transparentes. Durante el periodo paleocristiano (300-750) se hicieron mamparas traslúcidas y con perforaciones de alabastro y vidrio. Algunos documentos de los siglos VI y VII mencionan ventanas con vidrio de color en marcos de madera. Entre el siglo VIII y el siglo XII existían en las casas árabes algunas ventanas con vidrio enmarcado en estuco abiertas en los muros.

La primera vidriera europea con dibujo data del siglo IX, aunque sólo se conoce por fuentes escritas. Los fragmentos más antiguos que han llegado hasta nuestros días, y que representan la cabeza de Cristo, son los de las abadías de Lorsch en Renania y de Wissembourg en Alsacia (hoy perteneciente a Francia) cuya datación, incierta, está entre el siglo IX y el XI.

4. Vidrieras románicas

El arte de las vidrieras floreció en el siglo XII junto con el de la arquitectura románica y la construcción de grandes catedrales con ese estilo. Las más antiguas vidrieras románicas existentes representan cinco figuras del Antiguo Testamento de pie, a tamaño mayor que el natural, que se hallan en el triforio (galería superior) de la catedral de Augsburgo, fechadas entre 1050 y 1100. Pero fue la Île-de-France, región alrededor de París, la que se convirtió en el centro de elaboración de vidrieras. A las de la iglesia de la abadía de Saint-Denis, encargadas por el famoso abad Suger y realizadas entre 1144 y 1151 (muy restauradas en la actualidad), pronto les siguieron otras en Chartres, Bourges y Le Mans. Cuatro espléndidas vidrieras, hechas entre 1160 y 1170 en la catedral de Chartres, sobrevivieron al incendio de 1194. Tres de ellas, ojivales, permanecen en la fachada oeste y la cuarta, la noble Notre-Dame de la belle verrière, se trasladó al deambulatorio del siglo XIII.

Las vidrieras románicas francesas ejercieron gran influencia en las de Alemania e Inglaterra. Los temas preferidos eran el de una figura aislada, de pie, colocada en un nicho, o bien dos figuras, una sobre otra, en el triforio, y el árbol genealógico de Jesucristo o árbol de Jesé, en largas ventanas ojivales. Esos mismos temas continuaron utilizándose en el siglo XIII en Estrasburgo, Le Mans, Troyes, Soissons y en la Sainte-Chapelle de París. También eran muy apreciadas las escenas de la Pasión de Cristo; en la catedral de Poitiers, por ejemplo, el tema de la vidriera principal es la crucifixión. Los colores predominantes en esa época eran el azul (que se utilizaba sobre todo para los fondos), el rojo, el amarillo y el verde. Violeta, castaño y blanco con un toque verde o azul eran secundarios y el sombreado en rosa servía para imitar el color de la piel en las figuras. Las vidrieras del siglo XII, con su refinamiento y delicadeza, recuerdan los trabajos de orfebres y esmaltadores.

5. Vidrieras góticas

El estilo del siglo XIII, época del mayor esplendor de las vidrieras francesas, muestra una afinidad con la coetánea iluminación de manuscritos. Al perfeccionarse la construcción de bóvedas y arbotantes, fueron eliminándose los gruesos muros de carga para dar paso a un número creciente de ventanales de mayor tamaño en las iglesias, lo cual propició un incremento en la variedad y perfección de las vidrieras. Los rosetones —medallones circulares de grandes proporciones semejantes a ruedas radiantes— se colocaron en el extremo occidental y en los traseptos, en ellos se representaban la imagen de la Virgen con el Niño. Otros temas que aparecen en las vidrieras son escenas de la Biblia y de la vida de Jesucristo, el Juicio Final, profetas y evangelistas, leyendas y vidas de santos, escudos de armas, escenas históricas, signos del zodíaco y los trabajos propios de cada mes. Los gremios, que con frecuencia donaban vidrieras, aparecían representados por su santo patrono o bien con la ilustración de sus oficios. La obra maestra del siglo XIII es la catedral de Chartres, cuyo interior es una joya deslumbrante que cambia de color cuando la luz atraviesa sus 176 vidrieras, la mayoría de las cuales se han conservado intactas. La Sainte-Chapelle, capilla de la corte de Luis IX, que vista desde el interior parece estar hecha toda de cristal y las catedrales de Bourges, Auxerre, Sens, Soissons, Laon, Troyes, Reims y la de Notre Dame de París son ejemplos sobresalientes del gótico. En la catedral de León (siglo XIII) de España, hay un conjunto de vidrieras en el presbiterio de calidad comparable. Al repertorio de colores existente en Francia e Inglaterra se añadió una gama más amplia de púrpuras, verdes oscuros y diversos tonos de amarillo.

Las ventanas de grisalla también gozaron de gran éxito. Estas láminas monocromáticas de vidrio blanco con contornos pintados en negro o marrón (café) fueron las preferidas en las iglesias cistercienses, pero también se utilizaron en las catedrales como variación, para permitir un mayor paso de luz, para disminuir la intensidad del azul o para acentuar contrastes de color y, tiempo después, simplemente por el ahorro que suponían. Los ejemplos más hermosos de Inglaterra, donde la grisalla alcanzó mayor grado de perfección, se encuentran en las catedrales de Lincoln y Salisbury y sobre todo en la catedral de York, donde “las cinco hermanas” —ventanas ojivales altas y estrechas, de intrincado diseño geométrico y lobulado— parecen un mosaico de destellos grises, rojos y verdes.

6. Vidrieras en el gótico tardío y el renacimiento

A principios del siglo XIV se introdujo en las vidrieras francesas un color nuevo, el plateado o de tonalidad amarilla. Se hacía aplicando al vidrio un cloruro o un nitrato de plata que se fijaba a baja temperatura. Muy popular desde entonces, se utilizó para las coronas y los halos y para dar toques de oro. Al repertorio de colores se añadieron tonos intermedios como el marrón leonado y el verde oliva, y se incrementó el uso de cristales blancos. Los doseletes arquitectónicos que había sobre las figuras se hicieron más exagerados y la figura del donante se hizo más frecuente, como observador de la escena bíblica representada o incluso como participante en ella. El estilo elegante y cortesano de finales del siglo XIV continuó en el siglo XV. La influencia del renacimiento en el norte de Europa hizo que se prestara una meticulosa atención a los detalles realistas. Los artesanos, más que pintar con vidrio pintaban sobre vidrio. Las vidrieras se incorporaron a la arquitectura civil, se introdujeron nuevos temas profanos y, entre ellos, la heráldica adquirió mayor popularidad que nunca.

7. Declive del arte de la vidriera

Durante el siglo XVI se desarrollaron innovaciones técnicas en la manufactura de vidrieras. Mediante una técnica de esmaltado se consiguió plasmar en una sola hoja grande de cristal el efecto de los diversos colores, evitando así la necesidad de utilizar para ello varias piezas, lo cual era la base de la belleza de las antiguas vidrieras. Sin embargo, la imitación de frescos y pinturas al óleo acabó por destruir la esencia traslúcida de ese arte medieval. Las vidrieras decayeron como forma artística, en parte por influencia de la Reforma que abogaba por el retorno a la sencillez. Algunos artesanos vidrieros siguieron trabajando en Europa durante el siglo XVII, pero en el siglo XVIII sólo Inglaterra continuaba con esta tradición. Con el neogótico del siglo XIX, restauradores ingleses y franceses intentaron recobrar las viejas técnicas.

8. Resurgimiento en el siglo XIX

El círculo de William Morris y el subsiguiente movimiento del Art Nouveau aportaron nueva vida a las vidrieras. Morris, poeta inglés, impresor y fundador del movimiento Arts & Crafts defendía con auténtica pasión que el antídoto contra los males de la Revolución Industrial se hallaba en el retorno a los oficios de la edad media. En la asociación que formó con sus amigos en 1861 para producir objetos de uso doméstico, los diseñadores de vidrieras fueron los pintores Dante Gabriel Rossetti y Edward Burne-Jones. Su estilo romántico tenía semejanzas en lo superficial con el de los artistas Art Nouveau, aunque diferían en cuanto al propósito, y sus obras se caracterizaban por los trazos ondulantes y sensuales. En esta época, los modernistas pusieron de nuevo de moda las vidrieras coloreadas. En España destacan artistas como Antoni Gaudí y Lluís Doménech i Montaner. En Estados Unidos, Louis Comfort Tiffany creó un estilo nuevo en las vidrieras que ha gozado alternativamente de favor y desprecio a lo largo del tiempo, hasta la década de 1960 en que pasó a considerarse un arte refinado y caro.

9. Vidrieras contemporáneas

La tecnología aplicada a la arquitectura del siglo XX ha vuelto a abrir los muros de los edificios a pintores y artesanos vidrieros de todo el mundo. Las nuevas oportunidades han dado paso a nuevos inventos, como las dalles de verre, lozas de vidrio con superficie resquebrajada y facetada que se colocan en resina epoxi u hormigón. Como en todas las épocas desde el renacimiento, pintores sobresalientes han diseñado vidrieras, entre ellos los franceses Henri Matisse y Marc Chagall; los españoles Joan Miró, Antoni Tàpies, J. Crau Garriga o Albert Ráfols Casamada. En Alemania, artistas como Ludwig Schaffrath han realizado vidrieras, tanto para uso religioso como profano, de singular belleza y relevancia en el panorama contemporáneo.

Véase también Vidrio (arte); Gótico (arte y arquitectura); Arte y arquitectura islámicas; Mosaico; Románico (arte y arquitectura).