Granja avícola
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Granja avícola
3. Pavos (guajolotes)

La industria de cría intensiva de pavos comenzó pocos años después del desarrollo de la cría intensiva de gallinas. Los pavos se trasladaron al interior de recintos, con el suelo cubierto de viruta fresca de madera o paja para evitar la acumulación de parásitos productores de enfermedades, y se empezaron a alimentar con pienso para acelerar su crecimiento. Los pavos también han sido trasladados a vastos entornos controlados que permiten a las hembras alcanzar los 4,5 kg de peso en vivo en 12 semanas, y a los machos los 7,3 kg en 16 semanas.

Se construyeron enormes mataderos mecanizados para procesar miles de aves al día con un mínimo de mano de obra. Al principio las aves se vendían enteras y prácticamente la totalidad de ellas era consumida en ocasiones festivas, como la Navidad, el día de acción de gracias, etc., pero al irse desarrollando un mercado de demanda continua, los pavos empezaron a destazarse, trocearse y procesarse en forma de asados, filetes, hamburguesas, pavo ahumado, tocino de pavo y derivados.

Las principales industrias del pavo se encuentran en Estados Unidos, Europa Occidental, particularmente Francia, Italia, y Reino Unido. En Europa, la pauta ha sido que el sector intensivo abastezca a un 80 o a un 90% del mercado con aves enteras y productos derivados de ellas, frescos y congelados, mientras una serie de granjas de menor tamaño (tamaño medio de 5.000 a 10.000 aves) ofrecen ave fresca, de crecimiento más lento, alimentada con un pienso compuesto por un 80% de grano (y un 20% de otros ingredientes, como sustitutos de cereales y soja —soya—), que se orea durante siete días tras la matanza y antes de ser eviscerada. Se dice que este periodo de maduración mejora el sabor y la textura de la carne y el ave se vende a un precio considerablemente superior al del ave de producción intensiva.