Creación
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Creación
2. Antiguas narraciones de la creación

Desde una perspectiva filosófica, la idea de creación se define como la generación de algo a partir de la nada y sin que lo creado emane del sujeto creador (creatio ex nihilo sui et subjecti). Sin embargo, es dudoso que esta definición, que procede del pensamiento griego, tenga algo que ver con la noción de creación que se describe en la Biblia y en muchas otras narraciones de los pueblos antiguos. Ningún verbo bíblico relacionado con 'crear' expresa este concepto filosófico en tal forma.

En la Biblia y en otras narraciones antiguas semejantes, la creación es un episodio al que, por su carácter ejemplificador, se recurre en las historias cuando se intenta explicar el mundo. En la práctica totalidad de las culturas antiguas (también en la bíblica) se considera el universo como un caos inicial en el que una mano creadora origina el orden: ésta es la esencia de la creación. El tipo de orden establecido varía entre unas y otras culturas. Desde la perspectiva bíblica, era importante separar la luz de las tinieblas, el día de la noche; que el sol, la luna y las estrellas realizaran en armonía su función al determinar las fechas y las estaciones, y que se establecieran las categorías apropiadas de la fauna y la flora. Aunque las imágenes varían entre las culturas, todas las historias antiguas intentan tan solo dar una idea poética de los orígenes del cosmos. Cuando se consideran desde el punto de vista de los patrones creativos, estas historias tienden a ser parecidas.

Además de la génesis del mundo por un dios celestial, los mitos de la creación mencionan también otros mitos, como el de una mujer embarazada, o de la reproducción gracias a que se consuma el matrimonio del cielo y la tierra. El huevo cósmico del que emergen los primeros seres humanos se encuentra en muchos mitos hindúes, africanos, griegos y chinos. En otras tradiciones, la tierra debe ser extraída de las profundidades por un buceador o se forma a partir del cuerpo despedazado de un ser preexistente. Según los mitos, puede que el dios recurra a materiales preexistentes, que abandone su obra después de su conclusión, que la perfección de lo hecho varíe o que influya luego sobre lo creado o no nacido. Muchas veces, la creación también intenta explicar la existencia del mal y la naturaleza de la divinidad y de la especie humana.

Las narraciones del Génesis son bastante diferentes si se comparan con otros mitos de Oriente Próximo; esta diferencia radica en que proporcionan un nuevo aspecto a la creación respecto al individuo. Muchas de las historias de la canción sumerio-babilónica Enuma elish y del poema de Gilgamesh reaparecen en el Génesis 1-3. Algunas también se repiten en Sirach 16,24-17,14 y en Ezequiel 28, que las retoma con un objetivo diferente. Estas recurrencias son una prueba de matriz común que originó los denominados mitos de Oriente Próximo. Sin embargo, lo excepcional de las historias bíblicas es que tratan a la humanidad no como una consecuencia colateral de la creación o como a un pensamiento tardío de la divinidad sino como si fuera el objetivo primordial de la voluntad divina desde el principio. Para la mentalidad occidental, el Génesis representa una creación ordenada de una forma racional, mientras que en otras narraciones antiguas parece algo caprichoso y sin motivo.