| Tratado de Versalles (1919) | Vista del artículo | ||||
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| 3. | Modificaciones territoriales |
Asimismo, el Tratado de Versalles abrogó los acuerdos de Brest-Litovsk y Bucarest, de marzo de 1918 y agosto de 1913, respectivamente. Alemania reconoció la soberanía incondicional de Bélgica, Polonia, Checoslovaquia (en la actualidad República Checa y Eslovaquia), así como la de Austria, y perdió aproximadamente 71.000 km2 de su territorio, esto es, algo más de un 13% de sus dominios europeos. El área fronteriza de Alsacia-Lorena fue restituida a Francia, y la región del Sarre quedó bajo la administración de una comisión de la Sociedad de Naciones durante quince años. Bélgica recibió los pequeños distritos de Eupen, Malmédy y Moresnet.
En 1920 se celebraron dos plebiscitos para determinar la situación política de las zonas norte y central de Schleswig: la primera, que comprendía 3.981 km2 fue cedida a Dinamarca, mientras que Alemania conservó la segunda, que se convertiría en parte del estado de Schleswig-Holstein. Grandes áreas de las provincias de Posen (actual Poznanń en Polonia) y Prusia Occidental pasaron a manos de Polonia. Los plebiscitos celebrados en 1920 en Prusia y Marienwerder (un distrito del sureste) permitieron su permanencia en Alemania. El convocado en la Alta Silesia en 1921 también otorgó la mayoría a Alemania, pero el Consejo de la Sociedad de Naciones, que había sido invitado a mediar en la disputa, asignó la parte más rica de esta región a Polonia. Una parte de la Alta Silesia (en la actualidad perteneciente a la República Checa) fue cedida a Checoslovaquia en 1920. La ciudad portuaria de Memel (la actual Kláipeda) y su territorio adyacente fue declarado bajo la protección de la Sociedad de Naciones hasta que pasara definitivamente a Lituania, lo que tuvo lugar en 1923. El puerto de Danzig quedó bajo el control de las principales potencias aliadas y sus asociadas, que reconocieron a Danzig (en la actualidad Gdańsk) como una ciudad libre administrada por la Sociedad de Naciones, pero supeditada al dominio de Polonia en lo que se refería a aduanas y representación en el extranjero.
Alemania también perdió todo su imperio colonial. Las duras condiciones del Tratado, en especial la pérdida de los territorios del este europeo, levantaron duras críticas en Alemania que calificó el Tratado de paz como diktat (‘imposición’), y dio lugar a la aparición de numerosos grupos nacionalistas que demandaban la revisión del mismo, y que servirían de soporte para el ascenso al poder en la década de 1930 del nacionalsocialismo.