Filosofía china
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Filosofía china
3. Etapa medieval

Durante los siglos II y III d.C., un conjunto de causas sociales y económicas llevaron a la caída de la dinastía Han, provocando la desunión política y la invasión extranjera. El vacío filosófico creado por el colapso del confucianismo Han fue resuelto por el taoísmo y también por el budismo, una filosofía entonces nueva en China. Un grupo de pensadores taoístas intentó reconciliar las enseñanzas confucianas de la responsabilidad social con la naturalidad y misticismo del taoísmo, un segundo grupo buscó escapar del agitado clima político existente a través de la creencia en el placer como único bien.

1. Budismo

El budismo penetró en China desde la India y Asia central entre los siglos I y VI d.C. El desconocimiento del idioma dificultó al principio a los chinos la aprehensión de las sutilezas del sistema de Buda. Entre los siglos III y VIII, sin embargo, se tradujo la doctrina budista y ésta fue difundida por todos los niveles de la sociedad china por peregrinos que volvían de la India y por Kumarajiva, el gran traductor de los sutras del sánscrito al chino. Las enseñanzas del budismo fueron ante todo religiosas y planteaban escapar de los sufrimientos de la vida y la reencarnación sin fin, provocados por los deseos humanos, alcanzando un estado indescriptible de ausencia de deseo, conocido como nirvana. El budismo tuvo también mucha importancia porque las fórmulas para conseguir el nirvana que llevó a China incluían meditaciones metafísicas muy complejas sobre la naturaleza de la existencia.

La evolución del budismo en China se ajustó a la predilección china por el sincretismo, la conciliación de credos religiosos opuestos. El budismo hindú se dividía en sectas, algunas de las cuales mantenían que los elementos básicos de la existencia eran reales (realismo) y otras que eran irreales, o que estaban vacíos (idealismo) de fondo. Ninguna de estas posiciones extremas pudo satisfacer a los filósofos budistas chinos de la secta T’ien T’ai que formularon la “Triple verdad en perfecta armonía” para explicar la naturaleza de la existencia. Esta doctrina mantenía que, aunque las cosas están fundamentalmente vacías, tienen una existencia temporal y ésta es la verdadera naturaleza de todas las cosas en el Universo. La metafísica sincrética de la secta T’ien T’ai realizó la mayor contribución doctrinal al budismo, pero la secta de la meditación, que enseñaba el método directo intuitivo para penetrar en la verdadera naturaleza del universo, tuvo un alcance y permanencia mayores en China. Esta secta se conoce mejor en el mundo occidental por su nombre japonés de budismo Zen.

2. Periodo sincrético

La reunificación de China bajo la dinastía Sui (581-617) y la dinastía Tang (618-907) conllevó varios siglos de sincretismo religioso y filosófico que aglutinaba el taoísmo, el budismo y el confucianismo resurgente. A pesar de que el budismo fue dominante en sus primeros tiempos, entre estas tres escuelas el confucianismo ofreció una filosofía política y social adecuada a las necesidades de un imperio centralista. En consecuencia, fue restablecido como el fundamento idóneo para la educación de los futuros funcionarios y esta instruida clase siguió siendo cada vez más confuciana. Este hecho, tanto como el temor del gobierno hacia el poder creciente de la Iglesia, provocó la persecución de los budistas y taoístas y su declive final. El taoísmo, sin embargo, pervivió como una filosofía que practicaban los chinos ilustrados en sus vidas privadas y en su relación con la naturaleza.

El confucianismo no se reinstauró hasta después de la dinastía Song, después de que China hubiera sufrido otro periodo de desunión política desde 907 hasta 960 conocido como el de las Cinco Dinastías. El neoconfucianismo surgió del renovado estudio de los clásicos, necesario para poder optar a un cargo y conseguir un puesto en la administración civil imperial e intentó reforzar la ética confuciana con un sustrato metafísico. Al hacer esto asumió algunas de las ideas del budismo y del taoísmo, aunque en esencia eran muy diferentes, opuestas. El neoconfucianismo enseñaba que existía un principio para todas las cosas en el Universo, buscó descubrir esa noción generadora y mantuvo que el conocimiento del principio uniría al individuo con el Universo y le guiaría en las relaciones personales, sociales y políticas. El budismo, por el contrario, había enseñado que todas las cosas en el Universo estaban, en última instancia, vacías, intentó transmitir a sus seguidores que la iluminación produciría en el individuo el rechazo de los asuntos mundanos. El taoísmo no consideraba que el Universo estaba vacío, pero intentó alejar al individuo de la sociedad humana e incluso transcender la vida y la muerte.