Bibliofilia
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2. Principales objetivos del bibliófilo

La rareza y el valor de un libro se establece analizando diversos criterios, muchos de los cuales no guardan ninguna relación con el mérito literario de la obra. El valor de los libros puede venir determinado por: la limitación de la tirada, el modo de impresión, el tipo de papel o el alto coste de los procedimientos y los materiales empleados para su reproducción y su encuadernación. Los libros más codiciados por los coleccionistas suelen ser las primeras ediciones (por lo general muy reducidas); los de escritores de prestigio que no alcanzaron la fama hasta el final de su vida o incluso después de su muerte; los llamados incunables (ejemplares impresos en Europa desde la aparición de la tipografía hasta 1501); y los libros publicados en los años inmediatamente posteriores a la invención de la imprenta (desde mediados del siglo XV hasta finales del XVII). Muchos de estos libros han desaparecido con el paso de los años, y otros han sufrido importantes daños, lo que aumenta considerablemente el valor de las escasas copias que aún se conservan.

Entre los libros raros algunos adquieren un valor especial para los bibliófilos por haber sufrido daños en la impresión y encuadernación: una cubierta defectuosa, una página de créditos superflua o desaparecida o un error tipográfico importante; o por haber pertenecido a personajes ilustres, que anotaban inscripciones o comentarios en sus páginas.

Otros ejemplares codiciados por los coleccionistas son los manuscritos miniados, es decir, libros caligrafiados e ilustrados a mano y encuadernados antes de la invención de la imprenta, así como los manuscritos originales (en esta categoría se incluyen asimismo las obras modernas mecanografiadas o en galeradas). La primera categoría posee una importancia intrínseca, desde el punto de vista histórico y artístico; la segunda interesa especialmente a los filólogos y los críticos, porque contienen cambios y correcciones realizados por el autor durante el proceso de creación y edición.

Además de libros raros, los bibliófilos se interesan por colecciones temáticas que responden a sus intereses personales. Pueden ser libros de viajes, los ilustrados por ciertos artistas, ejemplares impresos por particulares, biografías de un personaje determinado, o todas las ediciones de los libros de un mismo escritor. El coleccionista que consigue reunir una colección especial a lo largo de su vida contribuye a la preservación de los libros para la posteridad, ya que muchas de las grandes bibliotecas académicas del mundo se crearon a partir de colecciones particulares.