| Partes musicales de la misa | Vista del artículo | ||||
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| 2. | Partes de la misa |
Esta forma musical fue evolucionando y adquiriendo grandes proporciones, de tal manera que piezas como la Misa en si menor de J. S. Bach o la Missa solemnis en re mayor, opus 134 de Ludwig van Beethoven, son obras para ser ejecutadas en salas de concierto y no dentro de un acto litúrgico. Los elementos que la constituyen están diferenciados u organizados en dos bloques o partes: las que corresponden al propio, es decir, aquellas partes rituales que constituyen la esencia de la misa y son reservadas al sacerdote, y las que pertenecen al ordinario, consideradas secundarias y que corresponden al pueblo. Aunque todos los elementos de la misa pueden ser musicados, los compositores, a partir sobre todo de la aparición de la polifonía, eligen para sus obras las partes kyrie, gloria, credo, sanctus y Agnus Dei, del ordinario. Las misas de rito gregoriano estaban constituidas por las siguientes partes: introito, kyrie, gloria, gradual, alleluya o tracto (según corresponda), secuencia (sólo en algunas fiestas), credo, ofertorio, sanctus, Agnus Dei y comunión.
El Magnus liber organi es una importante colección antigua de graduales y aleluyas primitivas y polifónicas (c. 1175), escritas en París por el compositor litúrgico Leoninus (cuya obra se conoce desde finales del siglo XII) y divulgadas por su sucesor Pérotin (c. 1200).
Compositores de la importancia de Guillaume Dufay, Josquin des Prez o Giovanni da Palestrina contribuyeron a ampliar el repertorio. Desde el clasicismo (c. 1750-c. 1820) Joseph Haydn y Wolfgang Amadeus Mozart han realizado importantes contribuciones a las misas. Este género se siguió practicando durante el siglo XIX, Franz Schubert, Franz Liszt, Charles Gounod y, especialmente, Anton Bruckner son ejemplo de ello. En el siglo XX escribieron misas Francis Poulenc, Ígor Stravinski, Leoš Janáček y Ralph Vaughan Williams. Entre las misas en lenguas vernáculas de mediados del siglo XX destaca la Missa Luba, en estilo congoleño, del padre Guido Haazen.