| Vista de búsqueda | Anillo (artes decorativas) | Vista del artículo |
Anillo (artes decorativas), pieza circular utilizada para adornar los dedos de las manos y, en algunas ocasiones, las orejas, los dedos de los pies y la nariz.
El anillo para los dedos de las manos cumple tradicionalmente diversas funciones. Puede tener un significado simbólico, como el anillo de boda; puede identificar al que lo lleva o indicar autoridad, como el sello; se le pueden atribuir poderes mágicos, como un talismán; o puede lucirse simplemente como adorno. En el antiguo Egipto los anillos de sello, que eran un símbolo, tenían figuras de escarabajos que representaban la eternidad. Los griegos portaban bandas de oro frecuentemente con camafeos u otros grabados. Los antiguos romanos regularon con leyes el uso de los anillos. En los primeros tiempos de Roma todos los que habían nacido libres llevaban anillos de hierro. Al principio del Imperio se permitía que los ciudadanos de alto rango lucieran anillos de oro. Más tarde los ciudadanos libres también lo hicieron, mientras que los libertos llevaban anillos de plata y los esclavos de hierro. Las matronas romanas llevaban anillos de boda, en ocasiones con una pequeña llave, que mostraba su autoridad en la casa.
Los primeros cristianos adoptaron el uso de los anillos, y durante la edad media era habitual que un obispo recibiera un anillo como parte de la ceremonia de consagración. Tradicionalmente a los papas se les entrega uno conocido como el anillo del pescador, sello que porta el nombre del papa rodeando a una representación de san Pedro en su barca de pesca. El Pontífice utiliza el anillo como sello en los textos papales, y se destruye a su muerte. Desde la edad media existe también la costumbre de dar anillos a los reyes en el momento de su coronación. Durante el siglo XVI la popularidad de los anillos alcanzó su punto álgido y se solía llevar más de uno, algunos adornados con piedras preciosas y otros del tipo de sello.
Desde tiempos ancestrales se han regalado anillos de compromiso. En el siglo XV se hicieron populares los que tenían un diamante. El uso de estos anillos es también una tradición antigua y la banda de oro o alianza es bien conocida desde el siglo XVI. Durante los dos siglos siguientes la montura de los anillos se fue simplificando cada vez más para dar protagonismo a las piedras preciosas. Después del estilo Imperio, que floreció aproximadamente durante las tres primeras décadas del siglo XIX, la joyería sufrió un claro declive que se extendió hasta principios del siglo XX cuando surgió el Art Nouveau. Dentro de este estilo destacaron el estadounidense Louis Comfort Tiffany y el francés René Lalique, que buscó su inspiración en las formas de la naturaleza, creando algunas piezas en forma de cabeza de mujer que en ocasiones decoraba con esmaltes. Durante esta época el predominio del diamante es absoluto, aunque posteriormente se volverá a las gemas de colores y se evolucionará hacia formas geométricas.
En el siglo XX numerosos artistas han mostrado su interés por esta joya y han realizado extraordinarias piezas que se acercan en su concepción a auténticas obras de arte. Algunas de estas figuras son los españoles Manuel Martínez Hugué y Salvador Dalí, con su anillo en forma de caracol, el francés Georges Braque y los estadounidenses Alexander Calder y Man Ray.