Chiitas
En el menú Archivo, haz clic en Imprimir para imprimir la información.
Chiitas
2. Orígenes

El término chiita proviene de la frase árabe shiat Alí, que significa 'los partidarios de Alí'. Alí ibn Abi Talib fue yerno del profeta Mahoma y el cuarto califa de la comunidad islámica (umma) establecida tras su muerte. Los suníes también lo veneraban como el último de 'los cuatro califas justos'.

Los chiitas consideran su forma de islam como la más pura representación de la religión original de Mahoma. Sin embargo, los primeros chiitas no suscribían ningún conjunto de dogmas religiosos sencillo o discernible. Lo que los mantenía unidos era su apoyo político a Alí como jefe de la comunidad musulmana y su oposición a los que (según su punto de vista) se habían rebelado contra él, como Muawiya (el fundador de la dinastía Omeya del califato) y los jariyíes. A la muerte de Alí, acaecida en el 661, diversos grupos consideraron su legitimidad para el cargo de califa, lo que dio lugar a rivalidades entre ellos; en consecuencia, sus seguidores se dividieron, mientras que los chiitas permanecieron unidos al considerar que el califato debía ser ocupado por descendientes de Alí. Sólo más tarde, los chiitas comenzaron a desarrollar creencias religiosas que los separaron de otros grupos musulmanes.

Durante el periodo Omeya (661-750), los chiitas consideraron que les pertenecía el liderazgo de los imanes de la comunidad musulmana. Presentaban diversos principios religiosos, cuatro de los cuales encontraron una aceptación general: 1) que Alí había sido elegido por Dios como imán y jefe justo del mundo, de los musulmanes y también de los no musulmanes; 2) que la existencia del Universo depende de la presencia de un imán vivo; 3) que todos los imanes tienen que descender de Alí, y 4) que Alí y sus descendientes poseen cualidades sobrehumanas que otros musulmanes sólo reconocen a los profetas, tales como la infalibilidad (isma), poderes milagrosos y conocimiento proporcionado por Dios (ilm). Estas creencias, que formaron parte de la doctrina principal chiita del imanato, se mantienen en la esencia de la mayoría de los grupos chiitas hasta el día de hoy con la excepción de los zaidíes (ver más abajo). Contrasta de forma clara con la fe suní, que considera al jefe legítimo de la comunidad islámica como un hombre corriente, aunque muy piadoso y versado en las materias religiosas, lo que permite que pueda ser elegido por otros hombres sencillos. Algunos, que se sitúan al margen del movimiento chiita y que fueron considerados extremistas (gulat) por los oficiales —como los Ali-illahis (los que divinizan a Alí) y los drusos—, llevaron esta doctrina aún más lejos y declararon a los imanes como encarnaciones divinas, situando sus creencias fuera de los límites del islam, estrictamente monoteísta.