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| 4. | Grupos chiitas contemporáneos |
En la actualidad, los grupos chiitas más importantes son los imaníes, los ismailíes y los zaidíes.
Los imaníes (también llamados duodecimanos) son, con mucho, el mayor de los grupos chiitas aunque sus imanes nunca tuvieron poder político como los imanes de los ismailíes y los zaidíes. Reconocen una línea de doce imanes sucesivos, el último de los cuales creen que todavía vive a pesar de haberse ocultado en el año 874. La imaní ha sido la religión oficial y mayoritaria de Irán desde comienzos del siglo XVI y también cuenta con una gran representación en el Oriente Próximo y en Asia, en especial en Irak, el sur del Líbano, la India y Pakistán. La religión behaí, aunque bastante distinta del islam, surge del babismo, un movimiento que se separó del chiismo imaní en Irán en el siglo XIX.
Los ismailíes no disponen de un Estado en la actualidad, pero en la edad media disfrutaron de varios. En principio sólo aceptaron siete imanes sucesivos y creían, igual que los imaníes que el último se había ocultado en el siglo VIII. Sin embargo, para muchos ismailíes, la línea la reanudaron dos siglos después varios pretendientes rivales. Una línea de imanes, los fatimíes, estableció un califato dinástico en el norte de África, fundó El Cairo y reinó en Egipto durante dos siglos (909-1171). Otros ismailíes —como los cármatas (qaramita), que fundaron su propio Estado en Bahrein y en Omán— no consiguieron reconocer ni a éstos ni a ningún otro pretendiente.
Los propios fatimíes se dividieron en diversas ramas durante el siglo XI: una de las ramas, los nizaríes, rompieron con los califas del imanato de El Cairo y fundaron su propio Estado independiente (muy pequeño) en Irán y Siria. Sus enemigos les denominaron hashishiyya, que hace alusión a su supuesto uso del hachís. A causa de las historias sobre los asesinatos políticos de los nizaríes, propagados por los cruzados, el término hashishiyya, del que deriva nuestro ‘asesino’, se extendió por Europa para describir a un criminal fanático o a sueldo. Los imanes nizaríes son considerados los antepasados del Aga Kan, que es el título oficial del imán de los hojas, el mayor grupo ismailí de la actualidad; creen que el actual Aga Kan es su imán número 49. Los tayibíes también formaban una secta fatimí, aunque siguieron una línea de imanes que acabó con otra ocultación o desaparición voluntaria. Muchos emigraron desde El Cairo para fundar en el siglo XII una comunidad en el Yemen; más tarde, en el siglo XVI, una ramificación se trasladó desde el Yemen a la India y fundó la comunidad bohra (o bohara). Como los bohras creían que su imán se había ocultado, siguieron a un jefe religioso, el Dai absoluto, al que consideraban el único representante del imán oculto y la máxima autoridad en materias doctrinales y legales. Los drusos, aunque por lo general no se los considera dentro del islam, también surgieron en el siglo XI como una ramificación del ismailismo fatimí.
Los imanes zaidíes, que toman su nombre de Zaid ibn Alí (740), no suscriben la principal doctrina chiita del imanato. Zaid, el fundador epónimo del zaidismo, se enfrentó de manera activa a su hermano, el quietista Muhammad al-Baqir (a quienes imaníes e ismailíes consideran el quinto y el cuarto imán respectivamente) por el imanato rebelándose contra el califa omeya de la época. La demanda de Zaid, que se encuentra en la esencia de su grupo y en las disputas con los imaníes e ismailíes, es que un verdadero chiita seguirá a cualquier descendiente de Alí y de Fátima que sea culto, piadoso y activo en lo político, es decir, que esté dispuesto a rebelarse contra las autoridades que usurpan su derecho al cargo de califa. Así pues, el imán carece de toda cualidad sobrehumana ya que debe descender de Alí ibn Talib, recuerda mucho más al califa ideal suní.
Los zaidíes fundaron su propio califato en el Yemen, que sobrevivió a invasiones y ocupaciones desde el siglo IX hasta 1963. Otro Estado zaidí (aunque de corta vida y sin imanes propios) fue fundado en el siglo IX en Tabaristán, al sur del mar Caspio, en Irán. Al igual que los ismailíes, los zaidíes se dividieron en otras ramas que discrepaban en un principio sobre la identidad de sus imanes y más tarde sobre diversos temas legales y doctrinales.