| Evangelio según san Juan | Vista del artículo | ||||
| En el menú Archivo, haz clic en Imprimir para imprimir la información. | |||||
| 3. | Contenido |
El Evangelio según san Juan se divide en cuatro secciones bien diferenciadas. La primera (1,1-18) es un breve prólogo sobre la naturaleza de Jesucristo como encarnación de “la Palabra”—o “el Verbo”— (1,1-2 y 14), o “Logos”, un término que significa razón y que en la antigua filosofía griega representa el principio rector del Universo. Logos designa, asimismo, una doctrina cristiana que explica cómo el agente divino se manifiesta en la creación, ordenación y salvación del mundo. La segunda sección (1,19-11,57, o según la división de otros especialistas, 1,19-12,50) aporta el testimonio de que Jesús es el verdadero Cristo o Mesías. Que Él es, en otras palabras, la manifestación del Logos encarnado. Este testimonio lo prestan san Juan Bautista y los primeros discípulos, pero se expresa sobre todo a través de los milagros o “señales” (20,30) de Jesús, quien “manifestó su gloria” (2,11). Estos milagros son la transformación del agua en vino en Caná (2,1-11), la curación del hijo de un funcionario real (4,46-54), la curación de un hombre que llevaba 38 años enfermo (5,1-9), la multiplicación de los panes y los peces (6,1-15) —el único milagro registrado en los cuatro Evangelios—, la curación de un hombre ciego de nacimiento (9,1-7) y la resurrección de Lázaro, amigo de Jesús, de entre los muertos (11,1-46). Algunos especialistas consideran que la aparición de Jesús caminando sobre las aguas (6,16-21) es también un milagro. Otros, que dudan que deba considerarse como tal, enumeran otros como su muerte (19,30) y apariciones como Cristo resucitado (20,1-29).
Algunos estudiosos afirman que la tercera sección de Juan comienza con los últimos viajes de Jesús a Betania y Jerusalén, que marcaron el final de su magisterio público (capítulo 12). Desde su punto de vista, esta parte comprende la Pasión y Resurrección de Jesús (capítulos 12 al 20). Otros expertos, que favorecen una línea temática y siguen la doctrina del Logos definida en el prólogo, sostienen que el tema fundamental de esta sección es el regreso del Hijo encarnado al seno del Padre. Según estos especialistas, la tercera sección comenzaría entonces en el capítulo 13, una vez concluido el peregrinar de Cristo, y sigue hasta el capítulo 20. En cualquier caso, incluye un relato de la Última Cena; el último discurso y oración de Cristo, la así llamada sacerdotal; párrafos narrativos, en la mayoría de los casos, que describen el drama de la traición, arresto, juicio, Crucifixión y sepultura de Jesús; y el testimonio personal trágico e inspirativo del sepulcro vacío y de las apariciones de Cristo resucitado ante María Magdalena, los discípulos y el incrédulo Tomás. La cuarta sección (capítulo 21) es un apéndice o epílogo. Allí, Cristo resucitado aparece por tercera vez ante sus discípulos y ordena a Pedro: “apacienta mis corderos” y “mis ovejas”, predice el martirio de este apóstol y habla acerca de un discípulo al que ama. Éste se identifica como el propio autor del Evangelio (21,24).
El autor del Evangelio según san Juan escribió en una época en que las creencias de los cultos arcanos y del gnosticismo circulaban en la Iglesia primitiva junto con las primeras doctrinas del cristianismo. Al parecer, su intención era que este Evangelio fuera en esencia una reinterpretación teológica de la persona y la misión de Jesús. Presentó el mensaje en términos afines a las corrientes filosóficas de su tiempo, en una forma quizá más comprensible para los cristianos de la Iglesia posterior y para los gentiles helenistas que para sus contemporáneos. Por sus características concretas, el principal objetivo del autor fue contrarrestar la interpretación del gnosticismo docético que afirmaba que Cristo, a pesar de tener apariencia humana, no podía sufrir ni morir. El propósito explícito del Evangelio se revela en 20,30-31.