| Vista de búsqueda | Apocalipsis | Vista del artículo |
| 1. | Introducción |
Apocalipsis, último libro del Nuevo Testamento, rico en alegorías y sujeto a numerosas interpretaciones legítimas. En ocasiones, la obra se denomina Revelación. Ambos nombres tienen su origen en la primera palabra de la obra en el original griego, apokalypsis ('revelación').
| 2. | Autor |
El autor se llama a sí mismo Juan, y la tradición eclesiástica ha sostenido que se trata de san Juan Evangelista. Sin embargo, muchos especialistas, tomando en consideración pruebas tales como las diferencias lingüísticas entre el Apocalipsis y el Evangelio según san Juan (también atribuido por la tradición a Juan Evangelista) se sienten más inclinados a atribuirlo a algún otro destacado cristiano de la Iglesia primitiva, sugiriendo, por ejemplo, que fuera el apóstol Juan Marcos o Juan el Viejo. Está generalizada la opinión de que fue redactado en la isla de Patmos, una de las del Dodecaneso en el Egeo, a la cual el autor quizá fuera desterrado 'por causa de la Palabra de Dios y del testimonio de Jesús' (1,9). Allí, quizá durante el reinado del emperador romano Vespasiano (69-79 d.C.), aunque con mayor probabilidad bajo el del emperador Domiciano, el autor oyó 'una gran voz como de trompeta' diciéndole 'lo que veas escríbelo en un libro y envíalo a las siete Iglesias: a Éfeso, Esmirna, Pérgamo, Tiatira, Sardes, Filadelfia y Laodicea' (1,10-11).
Fue escrito para preparar a los cristianos ante la última intervención de Dios en los asuntos humanos. La primitiva Iglesia creía que este acontecimiento no tardaría en llegar. Cuando se produjera comenzaría una nueva era en el mundo, en la que Cristo y la Iglesia resultarían triunfantes. Sin embargo, antes se agravarían e intensificarían los males y terrores del orden mundial existente. El autor del Apocalipsis parece haber interpretado el empeoramiento de las condiciones de los cristianos durante el imperio de Domiciano como una señal del comienzo de este periodo catastrófico. Al parecer, escribió sobre todo para alentar a los cristianos a resistir durante esta aterradora crisis final, en la confiada esperanza del advenimiento de una inminente era justa para la eternidad.
| 3. | Forma literaria |
Se coincide en que Juan, al comunicar a sus correligionarios cristianos 'lo que has visto, lo que ya ves y lo que va a suceder más tarde' (1,19), eligió deliberadamente un vehículo literario que pudiese ocultar su mensaje de los enemigos de la Iglesia. Este vehículo fue un apocalipsis, un estilo caracterizado por una interpretación simbólica y una predicción de acontecimientos que por lo general se presentaba en forma muy elaborada. Los símbolos apocalípticos se inspiran en los libros proféticos del Antiguo Testamento y en la tradición cristiana común. Indudablemente, los primeros lectores del libro comprendieron sus visiones e imágenes, pero en los siglos transcurridos desde la redacción del Apocalipsis, se ha perdido la clave del significado original de su simbolismo. Los esfuerzos por recuperarla han generado sistemas de interpretación muy divergentes, aunque ninguno puede afirmar que ha acertado sin discusión en la interpretación del sentido del autor.
En nuestros días, el Apocalipsis es altamente apreciado por su magnífica calidad literaria, por su descripción de una crisis histórica del cristianismo, por su sublime dramatización de la lucha contra el mal, y por sus visiones de Dios y su última redención eterna de los justos.