| Otto von Bismarck-Schönhausen | Vista del artículo | ||||
| En el menú Archivo, haz clic en Imprimir para imprimir la información. | |||||
| 2. | La unificación |
En este mismo año, la encarnizada disputa entre el gobierno prusiano y el Parlamento sobre la ampliación del Ejército había llegado a un punto muerto. En 1861, el Parlamento había concedido al gobierno fondos adicionales para realizar estas reformas, pero en 1862 se negó a entregarlos si no se llevaba a cabo una reducción de tres a dos años en el servicio militar obligatorio. El rey Guillermo I no cedía por temor a que los reclutas no estuvieran suficientemente imbuidos de los valores conservadores, y precisamente por esta razón el Parlamento, con mayoría liberal, insistía en obtener esta concesión.
A fin de salir de este estancamiento, Bismarck fue nombrado primer ministro. Procedió a recaudar impuestos adicionales de acuerdo con el presupuesto de 1861, alegando que, puesto que en la Constitución no se disponía nada en el caso de una paralización de las negociaciones, se veía obligado a aplicar el presupuesto del año anterior. Para justificar la ampliación del Ejército, y refiriéndose a la unificación de Alemania, advirtió lo siguiente: “las grandes cuestiones del momento no se solucionarán con discursos ni con decisiones adoptadas por mayoría, sino con sangre y acero”.
La opinión pública comenzó a inclinarse a su favor en 1864, cuando Bismarck utilizó al reorganizado Ejército prusiano, en alianza con Austria, para arrebatar las provincias de Schleswig y Holstein a Dinamarca. Dos años después, convirtió la disputa por estas conquistas entre Austria y Prusia en una guerra contra Austria y los restantes estados alemanes, la denominada Guerra Austro-prusiana o guerra de las Siete Semanas. Tras una campaña fulminante, Bismarck anexionó Schleswig-Holstein, Hannover y algunos territorios más a Prusia. Asimismo, reunió a todos los estados del norte y centro de Alemania en la Confederación de Alemania del Norte, bajo el control prusiano. Ante estos acontecimientos, el Parlamento de Prusia cedió y sancionó con carácter retroactivo sus estratagemas financieras de los cuatro años precedentes.
En 1870, Bismarck consiguió involucrar a Francia en una guerra contra los estados alemanes (la denominada Guerra Franco-prusiana). Confió en que, ante el entusiasmo nacionalista que se desataría, lograría atraer a los indecisos estados alemanes del sur al proyecto de una Alemania unificada. Y su plan tuvo éxito: en 1871, el Imperio Alemán (conocido por la historiografía como el II Imperio Alemán), incluidos los estados del sur, reemplazó a la Confederación de Alemania del Norte y el rey de Prusia se convirtió en el emperador de Alemania.