| Guerra Anglo-estadounidense | Vista del artículo | ||||
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| 2. | Antecedentes |
En el transcurso de la Revolución Francesa y durante las Guerras Napoleónicas (1793-1815), tanto Francia como Gran Bretaña violaron los derechos marítimos de las potencias neutrales. Estados Unidos sufrió la detención y apresamiento de miles de marineros por parte de la Royal Navy (Armada Británica), alegando que se trataba de desertores o súbditos británicos. Estados Unidos defendía su derecho a considerar súbditos estadounidenses a los inmigrantes de origen británico y censuró la práctica británica de apresar hombres en alta mar.
Las relaciones entre los dos países alcanzaron su punto más tenso cuando en 1807 la fragata británica Leopard abrió fuego contra la estadounidense Chesapeake en aguas territoriales de Estados Unidos. Seguidamente, Gran Bretaña bloqueó las costas del Imperio napoleónico y estipuló el apresamiento de todo aquel navío que antes de fondear en el continente no lo hubiera hecho previamente en algún puerto británico. Napoleón respondió con la requisa de todo barco o mercancía que hubiera acatado tal medida. Este sistema de doble bloqueo significó para Estados Unidos la captura de casi 1.500 barcos de su flota entre 1803 y 1812. Al principio, el gobierno estadounidense se preparó para defender sus derechos como Estado neutral, con una respuesta basada en la coerción económica. En este sentido, y a instancias del presidente Thomas Jefferson, el Congreso aprobó la Ley del Embargo de 1807, prohibiendo prácticamente a todos los barcos estadounidenses que se hicieran a la mar.
Otras medidas tomadas en 1808 y 1809 prohibían el comercio terrestre con las posesiones británicas y españolas en Canadá y Florida. Esta política, que perjudicó seriamente a la economía estadounidense, fue abandonada cuando se adoptó en 1809 la Ley de No Intercambio, que prohibía el comercio con Francia y Gran Bretaña. En 1810 la segunda Macon's Bill reabría el comercio estadounidense con todas las naciones, bajo la advertencia de que se decretaría un nuevo embargo si se vulneraban sus derechos como Estado neutral. Aunque Napoleón continuó capturando navíos estadounidenses en puertos franceses, el presidente James Madison aceptó como suficiente la derogación de los decretos de Milán y Berlín efectuada por el emperador francés. En noviembre de 1810 volvió a imponer la prohibición del comercio y exigió que el gabinete británico revocara sus medidas de bloqueo como condición para reanudar el comercio entre Estados Unidos y Gran Bretaña. Los británicos se negaron y Madison convocó una sesión especial del Congreso en noviembre de 1811 para preparar la guerra. La alianza británica con los shawnee dirigidos por Tecumseh también aumentó la tensión, promoviendo el deseo de una invasión estadounidense de Canadá. Tras meses de debate el Congreso de Estados Unidos el 18 de junio de 1812 declaró la guerra a Gran Bretaña.