| Muhammad Hosni Mubarak | Vista del artículo | ||||
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| 3. | Presidencia |
Mubarak asumió el cargo de presidente de Egipto el 14 de octubre de 1981, después de haber sido refrendado como tal, un día antes, en el preceptivo referéndum.
| 1. | Primeros mandatos |
Desde la jefatura del Estado, puso en práctica un vigoroso programa de recuperación económica y continuó el proceso de paz con Israel, lo que se tradujo en la definitiva restitución de la península del Sinaí a Egipto después de que, en abril de 1982, finalizara la retirada de las tropas israelíes. Se dedicó, asimismo, a mejorar las relaciones con los demás países árabes e inició una política de neutralidad positiva con respecto a las grandes potencias.
En enero de 1984, aceptó la invitación efectuada por la Organización de la Conferencia Islámica (OCI) para que Egipto se reincorporase a la misma. En abril de ese año, el PND volvió a obtener una abrumadora mayoría absoluta en las elecciones a la Asamblea Popular.
En 1985, medió en la crisis del Achille Lauro, barco italiano secuestrado cerca de la costa egipcia por palestinos, y logró la liberación de la casi totalidad de los pasajeros y de la tripulación del navío. Dos años más tarde, convocó un referéndum que autorizó la disolución de la Asamblea Popular y la celebración de nuevas elecciones, las primeras tras muchos años en las que se permitió que participaran candidaturas independientes. El PND obtuvo 338 de los 448 escaños, mientras que la organización islamista Hermanos Musulmanes consiguió un fuerte incremento. Luego de esa victoria del PND, fue reelegido presidente por la nueva Asamblea Popular y, en octubre de ese año 1987, resultó ratificado mayoritariamente en un referéndum.
En 1989, consiguió que Egipto fuera readmitido en el seno de la Liga Árabe. Al tiempo que el país sufría serios problemas económicos, así como los derivados del crecimiento del fundamentalismo islámico en el interior, Mubarak siguió promoviendo el proceso de paz entre árabes e israelíes. En 1988, había visitado Estados Unidos para negociar el fin del conflicto en Oriente Próximo. Apoyó las sanciones impuestas en 1990 a Irak por la Organización de las Naciones Unidas (ONU) tras su invasión de Kuwait, y dirigió la oposición de la Liga Árabe contra dicha incursión. Contribuyó con 38.500 soldados a la coalición que, en 1991, se enfrentó a Irak en la guerra del Golfo Pérsico y colaboró en los esfuerzos posteriores a los combates para reforzar la seguridad colectiva en la región del golfo. Esa política exterior le valió a Egipto que la mitad de su deuda externa fuera condonada por los países aliados y que el resto fuera renegociado.
| 2. | Mediador en Oriente Próximo |
En 1992, los islamistas radicales iniciaron una campaña de acciones violentas que pretendían el establecimiento de un sistema político fundamentado en la sharia o ley islámica. Como consecuencia de la inestabilidad social provocada, los ingresos procedentes del turismo cayeron notablemente; por ello, el gobierno reprimió duramente a los militantes fundamentalistas. De hecho, 29 de ellos fueron ejecutados en 1993. En octubre de ese año, Mubarak fue reelegido para un tercer mandato presidencial tras una nueva victoria holgadísima en el referéndum posterior a su nombramiento como candidato por parte de la Asamblea Popular.
La violencia islamista prosiguió, y Mubarak tuvo que hacer frente desde entonces a la creciente oposición de los Hermanos Musulmanes. El 26 de junio de 1995, cuando se encontraba en Addis Abeba (Etiopía) para asistir a una cumbre de la Organización para la Unidad Africana (OUA), fue víctima de un fallido atentado perpetrado por una organización integrista islámica egipcia. Más tarde, Mubarak criticó a Sudán por dar refugio a sus atacantes y por considerarlo el centro de las actividades de los fundamentalistas que durante 1996 continuaron afectando al sector turístico, con el consiguiente descenso en el ingreso de divisas. Un nuevo atentado terrorista, esta vez en la localidad de Luxor, tuvo lugar en noviembre de 1997; fue llevado a cabo por la organización islamista Gamaa Islamiya y, al acabar con la vida de, entre otros, 57 visitantes extranjeros, produjo un nuevo retroceso de la actividad turística en el país.
El 4 de septiembre de 1999, recuperó su protagonismo en el proceso de paz de Oriente Próximo al ser anfitrión de la reunión que tuvo lugar en la localidad egipcia de Sharm el Sheij entre Yasir Arafat y Ehud Barak (presidente de la Autoridad Nacional Palestina y primer ministro israelí, respectivamente), fruto de la cual se firmó la aplicación de los acuerdos establecidos en octubre del año anterior pero paralizados poco después. Dos días más tarde, fue atacado en la ciudad de Port Said por un hombre armado con un cuchillo y resultó levemente herido. En el plebiscito del 26 de septiembre de ese año, la decisión parlamentaria de que se mantuviera como presidente de la República fue claramente refrendada, por lo que pudo acceder, así, a su cuarto mandato. En marzo de 2000, auspició una vez más un encuentro entre Arafat y Barak en Sharm el Sheij con el objeto de que ambos reanudaran las negociaciones de paz.
Mubarak continuó siendo uno de los principales ejes de las negociaciones pacificadoras, cuando no anfitrión de las mismas, y uno de los máximos referentes de los buscados acuerdos que pusieran fin al conflicto árabe-israelí y a la inestabilidad en Oriente Próximo. Egipto se había convertido durante sus sucesivos mandatos en el principal aliado de Estados Unidos en esa peculiar zona del mundo, al tiempo que la crisis económica azotaba a un país en el que no había desaparecido del todo la amenaza del radicalismo islámico.
En noviembre de 2003, sufrió un desvanecimiento mientras pronunciaba un discurso ante la Asamblea Popular; por ello, en julio de 2004, tuvo que ser intervenido quirúrgicamente en Alemania. Por este motivo, entre el 20 de junio y el 7 de julio de este último año, fue sustituido de forma interina en la jefatura del Estado por el entonces primer ministro, Atef Ebeid.
En febrero de 2005, presentó una propuesta de reforma constitucional que significaría la sustitución de la forma de elección presidencial en Egipto (hasta entonces indirecta: la Asamblea Popular elegía un único candidato, el cual era ratificado en un plebiscito posterior) por elecciones directas (a las que podrían concurrir varios postulantes). Esos avances democráticos fueron anunciados cuando las expectativas de paz en Oriente Próximo se habían renovado, tras la muerte de Arafat y la elección en enero de 2005 de Mahmud Abbas como presidente de la Autoridad Nacional Palestina. Abbas y el primer ministro israelí, Ariel Sharon, se reunieron con Mubarak en Sharm el Sheij el 8 de febrero de ese año para reiniciar las negociaciones de paz y proseguir con el proyecto de acuerdo denominado Hoja de Ruta.
| 3. | Reforma política e incremento de la oposición |
Durante los primeros meses de ese año 2005, arreciaron las protestas contra su régimen, tanto desde las posiciones islamistas de los Hermanos Musulmanes, como desde grupos progresistas (principalmente, la plataforma Movimiento Egipcio por el Cambio). La reivindicación generalizada de la oposición era la materialización de una auténtica y profunda reforma política, que incluyera el levantamiento del estado de emergencia vigente desde el asesinato de Anwar al-Sadat (y que impedía la libertad de manifestación), la libre formación de partidos políticos, el establecimiento de un auténtico sistema parlamentario y la limitación de mandatos presidenciales. Ante el calado de estas demandas, el anteriormente citado proyecto de reforma constitucional propuesto por Mubarak, que permitiría concurrir a las elecciones presidenciales a varios aspirantes, resultaba más que insuficiente (toda vez que los candidatos independientes, para serlo, deberían contar con el respaldo explícito de un determinado número de parlamentarios). En el transcurso del mes de mayo, la enmienda del artículo 76 de la Constitución, que convertiría a los comicios presidenciales de septiembre en los primeros por sufragio directo, fue aprobada por la Asamblea Popular y ratificada en un referéndum (boicoteado por los Hermanos Musulmanes, así como por los principales partidos legales de la oposición: el liberal Wafd, el Partido Democrático Nasserista, el también izquierdista Tagamua y el Movimiento Egipcio por el Cambio).
El 23 de julio de ese mismo año, se produjo una cadena de explosiones en Sharm el Sheij, destino de numerosos turistas occidentales. El trágico balance de este atentado, reivindicado por una célula egipcia de la organización terrorista islamista Al Qaeda, fue de más de 80 víctimas mortales y más de 150 heridos.
En los ya referidos comicios presidenciales de septiembre de 2005, Mubarak fue reelegido presidente, al recibir el 88,6% de los votos. Su victoria frente a otros nueve candidatos se vio empañada, sin embargo, por el alto índice de abstención registrado (la participación fue del 23%) y por las denuncias de fraude vertidas desde distintos sectores de la oposición. En las elecciones legislativas desarrolladas en seis jornadas a lo largo de los siguientes meses de noviembre y diciembre, el PND revalidó su mayoría absoluta en la Asamblea Popular; sin embargo, al margen de la prevista victoria del partido oficialista, el hecho más destacado de estos comicios fue el gran avance de los candidatos vinculados a los Hermanos Musulmanes, ya que, de los 112 candidatos independientes que resultaron electos, aproximadamente 90 se encontraban vinculados a dicho grupo, lo que convirtió al islamismo en la segunda fuerza parlamentaria.
En 2007, Mubarak promovió 34 enmiendas constitucionales que resultaron aprobadas en un referéndum el 26 de marzo de ese año. Entre los principales puntos de esta profunda reforma política, rechazada por la oposición, destacaban la prohibición de los partidos de base religiosa, la posibilidad de reelección presidencial sin límite de mandatos y la supresión de la supervisión judicial de los procesos electorales.