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Jasón, en la mitología griega, hijo de Esón, rey de Yolco. Cuando Pelias, hermanastro de Esón, le arrebató el trono, Jasón, legítimo heredero, aún un niño, fue enviado al cuidado del centauro Quirón. Alcanzada la edad viril, volvió resueltamente a Grecia para recuperar su reino. Pelias simuló estar dispuesto a dejar el trono, pero dijo que el joven debía emprender primero la búsqueda del vellocino de oro, que era legítima propiedad de su familia. Pelias no creía que Jasón pudiera salir airoso de esta búsqueda ni que regresara vivo, pero el joven supo burlar todos los peligros que se le presentaron. Jasón reunió una tripulación de jóvenes heroicos de todas partes de Grecia para que zarparan con él en la nave Argo. Después de un viaje de inmensos peligros, los Argonautas llegaron a Cólquida, el país donde el rey Eetes guardaba el vellocino de oro. Eetes estuvo de acuerdo con entregárselo si Jasón conseguía ungir a dos toros con patas de bronce que echaban fuego por la boca, y sembraba los dientes del dragón que Cadmo, el fundador de Tebas, había matado tiempo atrás. De los dientes brotó una cosecha de hombres armados que se volvieron contra Jasón.
Jasón llevó a cabo su proeza con la ayuda de la hechicera Medea, la hija del rey. Sin que éste lo supiera, la diosa Hera había intervenido a su favor haciendo que Medea se enamorara de él. La maga le dio a Jasón una pócima para rociar sus armas que le harían invencible el día de su prueba, y lo ayudó a robar el vellocino esa noche, hechizando al dragón insomne que lo custodiaba. A cambio de su ayuda, Jasón prometió que amaría siempre a Medea y que se casaría con ella en cuanto estuvieran de regreso y a salvo en Grecia. Llevando el vellocino y acompañado por Medea, Jasón y los Argonautas se las ingeniaron para escapar de Eetes.
Al llegar a Grecia, la tripulación se dispersó, y Jasón y Medea entregaron el vellocino de oro a Pelias. En ausencia de Jasón, Pelias había obligado a Esón a matarse y su madre había muerto de pena. Para vengar esas muertes, Jasón le pidió ayuda a Medea; ésta engañó a las hijas de Pelias haciendo que mataran a su padre y después ella y Jasón se fueron a Corinto, donde tuvieron dos hijos. En lugar de demostrar gratitud a Medea por todo lo que le había dado, Jasón la traicionó, casándose con la hija del rey de Corinto. Presa de la desesperación, Medea empleó sus recursos de hechicera para matar a la novia. Después, temiendo que sus hijos pudieran quedarse solos y que cualquier extraño los maltratara, ella los mató. Cuando el furioso Jasón estaba dispuesto a matarla, ella escapó en un carro tirado por dragones.