Galia
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Galia
3. Dos regiones principales

Los romanos dividieron la Galia en dos regiones principales: la Galia Cisalpina (en el actual norte de Italia) y la Galia Trasalpina. La Galia Cisalpina (o la Galia de este lado de los Alpes desde el punto de vista de Roma), también se llamó la Galia Citerior (‘Galia de aquí’) para distinguirla de la Galia Ulterior (‘Galia de más allá’), mejor conocida como la Galia Trasalpina (‘Galia del otro lado de los Alpes’). Roma extendió gradualmente su control a toda la Galia Cisalpina, estableciendo colonias en muchas ciudades. En el 49 a.C., Julio César concedió la ciudadanía romana a los habitantes de estas ciudades. Muchos romanos ilustres nacieron en el territorio de la Galia Cisalpina, como es el caso de los poetas Cayo Valerio Virgilio y Catulo, el historiador Tito Livio, el político y escritor Plinio el Viejo, y Plinio el Joven.

Cuando Roma conquistó el territorio situado al otro lado de los Alpes, llegando hasta los Pirineos, toda esa región se convirtió en una provincia romana conocida como Galia, con la ciudad de Narbo (Narbona), en la costa sur, como su capital. Las guerras de las Galias, en las que venció Julio César, dieron como resultado el sometimiento de la Galia Trasalpina y la formación de una provincia nueva, Aquitania. En el 27 a.C. el emperador romano Augusto dividió la Galia en cuatro áreas administrativas: la Galia Narbonense, extendida desde los Alpes hasta los montes Cevenas; Aquitania, limitada en el norte por el río Liger (Loira) y que incorporaba otras cuatro tribus más que la primera Aquitania establecida por César; la Galia Lugdunense, que comprendía la zona limitada por los ríos Loira, Sena y Saona, y tomó su nombre de la ciudad de Ludgunum (Lyon); y la Galia Belga, entre los ríos Sena y Rin, con el mar del Norte como límite septentrional. Esta organización administrativa perduró hasta principios del siglo IV d.C., cuando el emperador Diocleciano reorganizó el Imperio. La Galia fue dividida otra vez más en dos regiones, cada una con varias provincias. Bajo el Imperio romano, la riqueza de la Galia era difícilmente distinguible de la de la propia Roma.

En el siglo V d.C., con la caída del Imperio romano occidental, la Galia fue invadida por las sucesivas oleadas de godos, francos y hunos. En el 486, los últimos puestos fronterizos en la Galia capitularon ante el rey franco Clodoveo I quien fue el primer monarca de la dinastía Merovingia.