| Vista de búsqueda | Job | Vista del artículo |
| 1. | Introducción |
Job, libro del Antiguo Testamento atribuido a su personaje principal. Los especialistas bíblicos lo han situado en diversas fechas, desde tiempos mosaicos hasta la época posterior al exilio. Sin embargo, la datación preferida hoy por la mayoría de los eruditos corresponde al periodo postexílico posterior (desde el 500 al 250 a.C.). Se considera que el autor, anónimo, se inspiró en una historia popular o una epopeya israelita o edomita que se remonta a los inicios de la monarquía israelita como contexto para ambientar su diálogo poético. Más tarde otro escritor (o editor) añadió los discursos de un cuarto joven que acude a consolarle (capítulos 32 al 37). El libro es una parte de la literatura sapiencial del Antiguo Testamento, dentro de la que se incluyen el Eclesiastés y los Proverbios.
El Libro de Job consta de cinco secciones diferenciadas: un prólogo en prosa (capítulos 1 y 2); una serie de discursos dramáticos que tienen lugar entre Job y tres de sus amigos, Elifaz, Bildad y Sofar (capítulos 3 al 31); un diálogo entre Job y Elihú, un cuarto amigo (capítulos 32 al 37); los discursos de Dios 'desde el seno de la tempestad' (38,1-42,6), y un epílogo en prosa.
| 2. | El prólogo |
Job es un 'hombre cabal, recto, que temía a Dios y se apartaba del mal' (1,1). Piadoso, rico y cabeza de una numerosa familia de cierto prestigio. Un día 'en que los Hijos de Dios venían a presentarse ante Yahvé' (1,6), Dios pregunta a Satán qué opina de la rectitud de Job. Satán afirma que Job maldecirá a Dios si perdiese su riqueza, por lo que ambos acuerdan ponerle a prueba. Satán procede a despojar a Job de sus posesiones e incluso de sus hijos, y más tarde llena su cuerpo de llagas dolorosas en grado extremo. Con todo, Job se niega a maldecir a Dios. Tres de sus amigos, al tener noticia de sus pesares, llegan para confortarle, pero quedan aturdidos 'y ninguno de ellos dijo una palabra, porque veían que el dolor era muy grande' (2,13).
| 3. | Job y sus amigos |
La segunda sección, tras el primer castigo de Job (capítulo 3), consta de tres ciclos de discursos. Durante cada uno de ellos, sus tres amigos hablan por turno y Job les responde tres veces. El núcleo de los discursos de los tres amigos es que las desgracias y el sufrimiento de Job deben de ser el resultado de su iniquidad, motivo por el que los merece. Job, que proclama su inocencia con resolución, primero se irrita y acto seguido monta en cólera contra sus amigos por sus opiniones quizá injustificadas y frívolas. Con todo, sigue buscando una explicación para sus sufrimientos: '¡Oh! ¿Quién hará que se me escuche? Esta es mi última palabra: ¡respóndeme, Šadday!' (31,35).
La tercera sección consta de los discursos de Elihú. Su ira va dirigida contra Job 'porque pretendía tener razón frente a Dios' (32,2) y 'contra sus tres amigos, porque no habían hallado nada que replicar y de esa forma habían dejado mal a Dios' (32,3) Elihú sostiene que Job 'a su pecado la rebeldía añade' (34,37) por cuestionar el juicio de Dios. Para fundamentar su alegación, dice que: '¡es Šadday!, no podemos alcanzarle. Grande en fuerza y equidad' (37,23).
| 4. | Habla Dios |
En la cuarta sección, Dios habla desde el seno de la tempestad. Parece ignorar por completo el deseo que tiene Job de una explicación o justificación de sus sufrimientos. En cambio, humilla a Job y le desafía para que explique cómo fue creado el universo y cómo se encuentra ordenado. Al parecer, el 'error' de Job es su presunción de que los caminos y la omnipotencia de Dios son aprehensibles por el ser humano. Con preguntas acaso irrelevantes (40,8), Dios refuta a Job y presenta su respuesta más directa a una pregunta que éste formulara en el pasado: '¿Qué es Šadday para que le sirvamos, qué podemos ganar con aplacarle?' (21,15). Reconociendo al fin que sus palabras han estado guiadas por la ignorancia y que lo máximo que podrá acercarse a Dios es a través de una visión de éste, Job se arrepiente (42,1-6).
| 5. | Epílogo |
En la última sección Dios refuta los argumentos de los tres amigos de Job (Elihú no aparece) porque 'no habéis hablado con verdad de mí, como mi siervo Job' (42,7). Otorga a Job el doble de las riquezas y posesiones que tuviera en otro tiempo, le bendice con siete hijos y tres hermosas hijas y prolonga sus días. El epílogo, al igual que el prólogo, está compuesto en prosa, y allí es donde se refleja con mayor claridad el probable origen popular de los discursos poéticos.