| Micenas | Vista del artículo | ||||
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| 3. | El arte micénico |
Las ruinas de Micenas, declaradas en 1999 Patrimonio cultural de la Humanidad, están situadas sobre una colina próxima a la actual ciudad homónima; incluyen las poderosas murallas ciclópeas (llamadas así porque se creyó que habían sido construidas por los gigantes epónimos), una de cuyas entradas está constituida por la famosa Puerta de los Leones, el palacio y las tumbas excavadas entre 1876 y 1878 por el arqueólogo alemán Heinrich Schliemann, las cuales, por error, se identificaron con el tesoro de Atreo y la tumba de Clitemnestra.
El oro y las joyas encontrados por Schliemann en los emplazamientos de los enterramientos reales indican la gran riqueza y el poder obtenido por los micénicos cuando conquistaron el imperio mercantil minoico. Los palacios de la civilización micénica poseían el característico megaron (una habitación central dominante), al que se llegaba desde un patio cruzando un pórtico flanqueado por columnas, y el cual tenía un gran hogar central rodeado de cuatro columnas. Los megaron de los palacios de Micenas, Tirinto y Pilos eran sorprendentemente similares. Las ciudades del continente tendían a la fortificación con grandes muros de mampostería ciclópea, construida con bloques macizos e irregulares. Aun cuando los micénicos usaron en un principio pozos a la hora de construir los enterramientos reales, más tarde adoptaron los tholos minoicos, convirtiéndolos en una estructura impresionante. Las tumbas se cubrían con túmulos o terraplenes artificiales de tierra; a ellas se accedía a través de largos pasillos. En las tumbas más complejas, como la denominada Tesoro de Atreo (Micenas), el espacio grande y circular estaba impresionantemente abovedado con gruesos doseletes de piedra.