| Antonio López de Santa Anna | Vista del artículo | ||||
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| 3. | En el poder |
Pese a que se opuso al golpe protagonizado por el vicepresidente y general Anastasio Bustamante, no pudo evitar el derrocamiento (1829) y la posterior ejecución (1831) de Guerrero. Después de los sucesivos gobiernos de Bustamante (1830-1832), Melchor Múzquiz (1832) y Manuel Gómez Pedraza (1832-1833), el 30 de marzo de 1833 accedió por primera vez a la presidencia. Designó como vicepresidente a Valentín Gómez Farías y, a partir de esa fecha, comenzó una etapa de numerosas ausencias interesadas, y de nombramientos y destituciones de presidentes y políticos, a todos los cuales manejaba a su antojo. Ello explica que fuera presidente, y dejara de serlo, en hasta siete ocasiones.
En 1835, Texas se rebeló y proclamó su independencia. Santa Anna emprendió una expedición hacia el territorio texano y en febrero de 1836 llegó a San Antonio y tomó el fuerte de El Álamo. No obstante, poco después fue derrotado y capturado por las tropas de Samuel Houston en la batalla de San Jacinto. Así, Santa Anna se vio obligado a firmar el tratado que concedió a Texas la independencia. Puesto en libertad por el presidente estadounidense, Andrew Jackson, regresó a Veracruz, donde en 1838 frustró el intento francés de tomar la ciudad, por lo que fue nuevamente aclamado como un héroe. En 1841 ya había rechazado la Constitución liberal de 1824 y se había autoproclamado presidente de México con poderes dictatoriales. Intentó implantar la monarquía, resistió al levantamiento popular, pero finalmente fue derrocado en 1845. Regresó a México en 1846, tras haber acordado con el presidente de Estados Unidos, James Polk, que trabajaría para poner fin a la Guerra Mexicano-estadounidense (1846-1848). Pero, por el contrario, dirigió al Ejército mexicano durante los enfrentamientos contra las fuerzas de Estados Unidos. Tras la caída de la ciudad de México, en 1847, huyó a Jamaica. En 1853 fue llamado de nuevo y, una vez más, se proclamó dictador. Durante su administración, más de 100.000 km2 de territorio mexicano fueron vendidos a Estados Unidos. Derrocado en 1855, se exilió en el Caribe y sólo se le permitió regresar a México en 1874. Falleció el 20 de junio de 1876, sin recursos, en la capital.