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San Marcos

San Marcos (siglo I), autor del segundo Evangelio. Su vida puede reconstruirse a partir de hechos narrados en el Nuevo Testamento. Juan Marcos (parece ser que tal era su nombre, formado por el hebreo Juan y el latino Marcos) era hijo de una mujer viuda llamada María, en cuya casa de Jerusalén se reunían los primeros cristianos durante las persecuciones (He. 12,12). Su parentesco con san Bernabé, del cual era primo, parece confirmar que, al igual que éste, era un levita perteneciente a la comunidad judía de origen chipriota (Col. 4,10) que vivía en Jerusalén, lo que también explica su formación helenística y su conocimiento de la lengua griega. San Pedro le llamó “hijo” (1 Pe. 5,13), apelativo que indica los sólidos vínculos personales que existían entre ambos.

Lo más probable es que se convirtiera al cristianismo después de escuchar a san Pedro en Jerusalén; a partir de entonces fue intérprete del apóstol, que tenía escasos conocimientos de griego. Con su primo Bernabé y con san Pablo viajó a Antioquía de Pisidia desde Jerusalén (He. 12,25;13,5). Hacia el año 50 acompañó a Bernabé a Chipre, ya que Pablo no quiso que lo acompañara en otro viaje. Nada se sabe de su vida durante los siguientes diez años, hasta que Pablo fue encarcelado por primera vez en Roma hacia el año 60, cuando Marcos se encontraba en la ciudad y a punto de viajar a Asia Menor. Ambos se reconciliaron y cinco años más tarde Pablo escribió a san Timoteo, que entonces probablemente se hallaba en Éfeso, pidiéndole que le enviara a Marcos (2 Tim. 4,11).

Según afirma la tradición, Marcos escribió el Evangelio en Roma basándose en las enseñanzas de san Pedro (véase Evangelio según san Marcos). Se cree que al final de su vida predicó en Alejandría, donde creó la primera Iglesia alejandrina, de la que fue su primer obispo. Es el santo patrón de los notarios y su festividad se celebra el 25 de abril.