Columbia Británica
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Columbia Británica
3. Historia

Vitus Jonassen Bering, navegante danés, llegó en 1741 a lo que hoy conocemos como Columbia Británica. En 1774 la costa fue dibujada en los mapas del explorador español Juan Pérez. El comercio entre británicos e indios americanos de la costa norte dio comienzo a raíz de la visita en 1778 del marinero y explorador británico, el capitán James Cook, a Nootka. Gran parte de la cartografía de la provincia, tanto del relieve de su costa como de sus islas, se pudo hacer posteriormente gracias a dos expediciones: una española y otra británica. Los británicos eran mandados por el oficial de la marina, George Vancouver. Mediante la Convención Nootka de 1795, España abandonó la región. En el año 1793, el explorador británico Alexander Mackenzie, al servicio del comercio de pieles de la Compañía del Noroeste, remontó, desde el lago Athabasca, los ríos Peace y Parsnip, en busca de una ruta por tierra hacia el Pacífico. Desde esta región interior dedicada al comercio de pieles, el explorador de origen americano Simon Fraser completó la exploración del rápido río Fraser, a cuya desembocadura llegó en julio de 1808.

Con la unión de Columbia Británica a la Confederación, en 1871, el nuevo Dominio de Canadá pasó a ser una nación transcontinental. Una de las condiciones de la unión fue la promesa de enlazar por ferrocarril la provincia con el centro de Canadá. Finalmente, en 1886, llegaron los primeros trenes hasta la costa oeste. Vancouver se convirtió en la terminal occidental y, a la par, en vía de acceso canadiense a Asia. La expansión económica dio comienzo después de la I Guerra Mundial (1914-1918) con la construcción de más líneas ferroviarias, la creación de líneas de barcos de vapor y la llegada de inversiones extranjeras.