Reyes
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Reyes
3. Autor

Los estudiosos talmúdicos adjudicaron ambos libros al profeta hebreo Jeremías. Sin embargo, los especialistas bíblicos modernos lo atribuyen a dos o más autores o editores de la escuela deuteronómica. Se cree que estos escritores, al redactar o compilar los textos actuales de los libros, extrajeron su material de una serie de fuentes anteriores, muchas de las cuales se mencionan en el texto. Estas fuentes reconocidas son el 'libro de los hechos de Salomón' (citado en 1 Re. 11,41); el 'libro de los Anales de los reyes de Israel' (en 1 Re. 14,19); y el 'libro de los Anales de los reyes de Judá' (en 1 Re. 14,29). Es probable que los tres libros perteneciesen a las colecciones oficiales de archivos y fuesen anales o registros históricos (el Libro de los Hechos de Salomón contenía también información legendaria). Sin embargo, los libros del Antiguo Testamento hoy llamados Crónicas, fueron compilados en época posterior. Los especialistas han identificado y designado con diversos nombres otras fuentes antiguas empleadas, aunque no mencionadas, en el texto actual. Entre ellas se incluye las así llamadas narrativas de la corte davídica o 'antigua fuente de Samuel' (que puede encontrarse en 2 Sam. 9-20 y 1 Re. 1-2); dos ciclos de historias independientes, uno relativo al profeta hebreo Elías y el otro al profeta hebreo Eliseo, incluyendo ambos material histórico y legendario (1 Re. 17-19; 21; 2 Re. 1-13); y la así llamada fuente de Isaías, un conjunto de leyendas acerca del profeta hebreo Isaías que se incorporó primero a 2 Reyes (18,13-20,19) y más tarde se reprodujo en gran parte en el Libro de Isaías (capítulos 36 al 39).

La mayoría de los especialistas cree que la obra del primer escritor data de poco antes de la muerte del rey de Judá y reformador religioso Josías, acaecida en el 609 a.C. Se considera que la obra del segundo escritor puede datarse en torno al 550 a.C., sobre todo porque el último acontecimiento histórico que recoge se produjo en el 561 a.C. y no hace mención de la caída de Babilonia en el 539 a.C. Como miembros de la escuela deuteronómica, ninguno de los autores es imparcial. Ambos evaluaron, interpretaron y comentaron sobre reinos, hechos y acontecimientos, guiados por la creencia de que la existencia nacional dependía, sobre todas las cosas, de la obediencia al Dios de Israel y de Judá.