Mosaico
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4. Mosaicos cristianos e islámicos

En los primeros mosaicos cristianos del siglo IV al VI d.C. se observan figuras humanas, animales y pájaros y escenas de caza enmarcadas por decorativas cenefas. En la iglesia de Santa Constanza de Roma, construida hacia 350 d.C., las bóvedas están decoradas con mosaicos de zarcillos y dibujos geométricos que enmarcan figuras de origen pagano. Ver Arte y arquitectura paleocristianas.

1. Mosaicos bizantinos

Los mosaicos realizados en diferentes lugares del Imperio bizantino se encuentran entre los más bellos de su género. Los primeros mosaicos de los siglos V y VI se hallan en ciudades ligeramente alejadas de Constantinopla. Entre los mosaicos de Ravena (Italia), de los siglos V y VI, destacan los de El buen pastor (siglo V) en el mausoleo de Gala Placidia, El bautismo de Cristo en el río Jordán (c. 450) en el baptisterio de los Ortodoxos y, sobre todo, los mosaicos en el presbiterio de la iglesia de San Vital, que datan del año 547. En los laterales del ábside se encuentran retratos de cuerpo entero del emperador Justiniano I y la emperatriz Teodora con su séquito. La basílica de San Apolinar in Classe, cerca de Ravena, consagrada en el 549, presenta un impresionante mosaico en el ábside que representa La transfiguración de Cristo. En el monasterio de Santa Catalina, en el monte Sinaí, se encuentra otro bello mosaico de la transfiguración, que data del siglo VI.

Los mosaicos figurativos bizantinos de los monumentos religiosos de Constantinopla fueron destruidos durante el periodo iconoclasta de los siglos VIII y IX. Sin embargo, aún se conservan algunos bellos mosaicos del periodo preiconoclasta así como decoraciones de los siglos VIII y IX como la gran cruz sobre fondo de oro en el ábside de Santa Irene (iglesia de la Santa Paz) cerca de Santa Sofía (iglesia de la Santa Sabiduría). Se conservan ejemplos excepcionales de mosaicos paganos en las ruinas del palacio de los emperadores bizantinos en Constantinopla. Estos enormes mosaicos de suelo, del siglo VI, muestran escenas de caza y de actividades domésticas y dibujos abstractos, todos ellos enmarcados por amplias cenefas de hojas.

En el año 843 volvieron las pinturas a las iglesias y los mosaicos figurativos fueron devueltos a Santa Sofía. En el vestíbulo sur se encuentra un bello mosaico de Justiniano I presentando una maqueta de su iglesia a una Virgen con Niño en el trono, y a su derecha está Constantino I ofreciendo una maqueta de la ciudad. En el nártex interior se observa a León VI postrado ante un Cristo en el trono (principios del siglo X). En la galería se encuentra un retrato imperial del emperador Alejandro (912-913), la emperatriz Zoe con su tercer marido, Constantino Monómaco (siglo XI) y el emperador Juan II con la emperatriz Irene (siglo XII). Tal vez el mosaico bizantino más famoso sea Deis, un mosaico de tamaño monumental que representa a Cristo en el trono entre la Virgen María y san Juan Bautista. Los detalles de la cara y de la figura están creados con gran realismo mediante minúsculas teselas de vidrio y mármol de brillantes colores sobre fondo de oro. Este mosaico data de finales del siglo XIII. También en Estambul están los bellos mosaicos del nártex doble (porches interior y exterior) de Kariye Camii (también conocido como san Salvador en Chora); datan de principios del siglo XIV. En ellos se representan escenas de la vida de la Virgen María y de Jesucristo en una serie de magníficos paneles de brillantes colores. Ver Arte y arquitectura bizantinas.

2. Mosaicos islámicos

Los artistas árabes realizaron magníficos monumentos decorados con mosaicos, entre los que destacan la mezquita de la Roca de Jerusalén y la gran mezquita Ummayad en Damasco. La primera fue construida a finales del siglo VII y está decorada con mosaicos de hojas de acanto y palma, cornucopias, ánforas y el árbol de la vida. Las teselas presentan diferentes tonos de verde y azul con toques de rojo, plata, gris, malva, negro y blanco sobre fondo de oro. En la gran mezquita Ummayad, finalizada a principios del siglo VIII, hay mosaicos en el interior y el exterior del edificio con motivos de flores, árboles y edificios así como de una ciudad imaginaria. Después de un periodo de declive, el mosaico renació en el 971 en la gran mezquita de Córdoba, cuando llegan los artistas bizantinos para formar a los artistas árabes.

En el siglo XIII los turcos Selyúcidas de Asia Menor desarrollaron una técnica propia con tejas vidriadas. Estos mosaicos, de color turquesa, amarillo, verde y blanco sobre un fondo azul cobalto, están colocados formando dibujos geométricos e inscripciones en árabe. Ver Arquitectura y arte islámicas.

3. Mosaicos normandos en Sicilia

En Palermo (Sicilia) los reyes normandos del siglo XII mandaron instalar mosaicos en la catedral, la capilla Palatina, la Martorana, el palacio real y el palacio de Zisa. Los mosaicos normandos que cubren las paredes interiores de las grandes iglesias de Cefalú (1148 y posterior) y Monreale (1180-1190) presentan escenas bíblicas e impresionantes figuras de Cristo y de los santos (en vidrio y piedra de vivos colores sobre fondo de oro).

4. Mosaicos italianos

En Venecia los mosaicos de San Marcos abarcan varios siglos (siglo XIII los del crucero, siglo XIV los del baptisterio y siglo XVII los diseños barrocos de toda la basílica). Roma es una ciudad rica en mosaicos de diferentes periodos, entre ellos los de las iglesias de Santa Maria in Trastevere (1130-1143) y las basílicas de San Pablo Extramuros (1218), San Juan de Letrán (1291) y Santa María la Mayor (1295).

5. Mosaicos en miniatura

Los mosaicos para piezas cotidianas o en miniatura se encuentran entre los objetos bizantinos mas apreciados. Están compuestos por teselas diminutas y se colocan, por lo general, sobre una capa de cera o de resina de cera en paneles de madera. Existen dos ejemplos notables que son el icono de san Juan Crisóstomo y la Masacre de los cuarenta mártires, ambos del siglo XIV en Constantinopla (Dumbarton Oaks Collection, Washington).

6. Mosaicos occidentales posteriores

En el renacimiento los talleres de mosaicos, que se encontraban en Venecia y Roma, utilizaban una técnica que imitaba a la pintura ilusionista a escala gigantesca, como en los mosaicos de la cúpula de la catedral de San Pedro en Roma (iniciados en 1576). Durante el siglo XIX la técnica del mosaico resurgió, abriéndose talleres en Italia, Francia, Inglaterra y Rusia. Las obras, que imitaban estilos ilusionistas anteriores, eran realizadas principalmente por artesanos italianos formados en la reproducción de cuadros mediante el uso de teselas.

En la actualidad una serie de artistas han revitalizado la decoración con mosaicos. Cabe destacar la técnica utilizada por algunos muralistas mexicanos como Juan O'Gorman, quien realizó murales con mosaicos (fragmentos de cantera y cristal) en numerosas obras. La más famosa es la de la Biblioteca Central de la Universidad Nacional Autónoma de México, mural que concluyó en 1953. Por otro lado, el arquitecto español Antoni Gaudí utilizó el mosaico como elemento decorativo en algunas de sus obras, como el parque Güell de Barcelona. También el catalán Joan Miró ha empleado elementos cerámicos para la realización de numerosos murales, entre los que destaca el pabellón japonés de la Exposición Universal de Osaka (1970) y los murales del Sol y de la Luna (1958) para el edificio de la UNESCO en París.