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Reinado en Castilla |
Como rey de Castilla, su acción se vio favorecida por el peso demográfico y económico de esa Corona dentro del conjunto peninsular, lo que estimuló el éxito de la política exterior. En 1492, puso punto y final, junto a su esposa, la reina Isabel I, a la toma del reino musulmán de Granada, con la que se daba por terminada la Reconquista. Entre 1484 y 1496, las islas Canarias fueron conquistadas y colonizadas, pero la empresa que abrió las perspectivas más halagüeñas a la Corona castellana fue el descubrimiento de América por Cristóbal Colón: la expansión territorial de Castilla estaba asegurada. Los monarcas, conocidos por sus acciones a favor de la fe católica como los Reyes Católicos (título otorgado por el papa Alejandro VI, en 1496), eran copartícipes de sus realizaciones y es difícil discernir qué participación tuvo cada uno en los diversos logros de su política interior y exterior, pero parece ser que el papel de Fernando fue destacado. Uno de los principales problemas de política interior era la cuestión religiosa: para controlar la fe de los conversos se creó la Inquisición (1478). Los judíos fueron expulsados en 1492 y sólo una minoría se convirtió. La población musulmana optó mayoritariamente por la conversión (1502) —moriscos— y únicamente unos pocos fueron expulsados. Fernando II e Isabel I intentaron perfeccionar las instituciones políticas y fortalecer la monarquía.
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