Califato
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2. Los sucesores de Mahoma

Mahoma murió en el año 632, sin dejar ninguna instrucción explícita sobre el futuro gobierno de la comunidad musulmana. Un grupo de líderes islámicos se reunieron en Medina (hoy en Arabia Saudí), la capital del mundo islámico en ese momento, y eligieron a Abu Bakr al-Siddiq, suegro de Mahoma, para dirigir la comunidad. Abu Bakr se autoconcedió el título de jalifat Rasul Allah (‘sucesor del enviado de Dios’), del que terminó derivando el término califa (del árabe jalifa, ‘sucesor’).

Umar I se convirtió en el segundo califa en el año 634. En su lecho de muerte, Abu Bakr le había designado como su sucesor y todos los notables de la comunidad musulmana aceptaron de inmediato dicha sucesión. Bajo su liderazgo, tuvo lugar la primera gran expansión del islam fuera de Arabia. Egipto, Siria, Irak y la parte norte de Mesopotamia se convirtieron en territorios islámicos y los ejércitos del Imperio persa fueron derrotados varias veces. Umar añadió el título de amir al-muminin (‘jefe de los creyentes’) al de califa.

Tras la muerte de Umar en el año 644, Utmán ibn Affan, yerno de Mahoma y uno de sus primeros conversos, fue proclamado tercer califa por un consejo de seis miembros, elegidos entre los mejores compañeros de Mahoma, según la tradición. Aunque era ya anciano, continuó la política de expansión territorial de Umar. Sin embargo, al final, Utmán se ganó la enemistad de muchos de sus súbditos, que se quejaban de que favorecía a la aristocracia de La Meca en asuntos políticos y comerciales. Utmán también protagonizó una gran rivalidad con los predicadores islámicos, al publicar un texto oficial del Corán y ordenar la destrucción de todas las demás versiones existentes. Las tropas musulmanas rebeldes de Kufa (Irak) y Egipto asediaron a Utmán en Medina y le asesinaron en el año 656.

Alí, primo y yerno de Mahoma, fue reconocido como cuarto califa por los habitantes de Medina y las tropas musulmanas insurgentes. El gobernador de Siria, Muawiya, más tarde Muawiya I, primer califa de la familia Omeya, se negó a reconocer a Alí como califa y quiso vengar la muerte de su pariente Utmán. En el año 657, los dos grupos rivales se encontraron en la llanura de Siffin (en el norte de Siria), cerca del emplazamiento de la moderna ciudad de Raqqa. Allí, tras una batalla que finalizó con un incierto resultado, llegaron a un acuerdo para, mediante un arbitraje, poner fin a su disputa. Airado por esta concesión de Alí, al haberse doblegado a una posible solución de compromiso, un grupo de sus seguidores, más tarde conocidos como jariyíes, desertaron y decidieron matar a Alí y a Muawiya. Sólo culminaron su propósito con el primero. El hijo de Alí, Hassan, reclamó entonces (661) el todavía disputado califato, pero abdicó a los pocos meses debido a la presión ejercida por parte de los seguidores de Muawiya, quienes superaban en número a los seguidores de Alí, ya denominados chiitas.