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| 2. | Gramática árabe |
Todo el proceso de formación de palabras dentro del árabe se basa en una mera abstracción, la raíz, que en términos generales está formada por tres consonantes. Esos sonidos raíces se unen a determinados patrones vocálicos para formar los nombres simples y los verbos a los que se añaden los afijos y forman derivaciones más complicadas. Por ejemplo, el término bank, que es una palabra nueva, préstamo de otra lengua, tiene por raíz el grupo consonántico b-n-k; otro tanto ocurre para el neologismo film que se forma con la raíz f-l-m.
Para conjugar los verbos y alterar sus raíces tiene un sistema muy uniforme con el fin de indicar las variaciones en el significado básico, tanto que los diccionarios se refieren a los verbos a partir del número que tienen en el sistema (I al X). Por ejemplo, a partir de la raíz k-s-r, la forma I del verbo es kasar, ‘él rompió’; la forma II es kassar, ‘él rompió en pedazos’ o destrozó; y la forma VII es inkasar, ‘se desmenuzó’.
La formación de los nombres y adjetivos es más variada pues tienen distintos patrones para el plural. Los llamados plurales fragmentados se forman al cambiar la configuración de la sílaba interna del nombre en singular. Por ejemplo, en el caso de los neologismos bank y film sus plurales respectivos son las palabras, bunuk para bancos y aflam para filmes.
En su norma lingüística, el orden que siguen las palabras en la oración es el que corresponde a la estructura: verbo-sujeto-objeto. En poesía y en ciertos estilos en prosa, ese orden puede alterarse; cuando esto sucede, el sujeto se distingue del objeto por las desinencias de caso, es decir, por los sufijos que indican la función sintáctica de los nombres. Esos sufijos únicamente se escriben correctamente en los textos escolares y en el Corán para asegurar una lectura absolutamente correcta. En los demás textos árabes, las terminaciones de casos (normalmente vocales breves) se omiten, y se marcan de la misma forma que todas las vocales breves interiores. La escritura árabe no tiene letras para esas vocales; en su lugar, existen unas marcas pequeñas situadas encima o debajo de las consonantes. Existen dos tiempos verbales, el perfecto y el imperfecto, y tres casos para la declinación, nominativo, acusativo y genitivo.